Reseña de Anandamida, nuevo disco de Sôber 

Foto de la banda en la presentación del disco para la reseña de Anandamida

Hoy os traemos la reseña de Anandamida, el nuevo disco de Sôber recién salido del horno. El nuevo trabajo de la banda es un viaje desde el interior hacia los cimientos de la formación.
La banda ha presentado en Madrid su nuevo álbum en una escucha conjunta en la que hemos podido recorrer, junto a ellos, los once temas que lo componen, de los cuales han liberado estos meses cuatro singles. Esta es la reseña que nos deja Miriam.

Esta escucha completa permite comprender mejor hacia dónde ha querido caminar Sôber en esta nueva etapa. Y hay una idea que aparece desde los primeros compases: volver a acercarse al sonido de aquellos primeros años de la banda, especialmente a esa contundencia que muchos recordarán de principios de los 2000, pero hacerlo desde la experiencia acumulada durante décadas de trayectoria.

La cuidada producción sigue estando presente, como cabría esperar de Sôber, pero el objetivo parece haber sido otro: conseguir que las canciones funcionen con la misma intensidad que cuando son interpretadas sobre un escenario con un sonido cercano al directo.

En su formato físico se aprecia este mismo mimo por los detalles, con acabados en cuero vegano y peculiaridades que harán las delicias de quien lo tenga en su estantería tanto en su formato vinilo como cd.

Foto de la edición física del disco para la reseña de Anandamida
Foto de Miriam

Once canciones, once formas de mirar hacia dentro

El disco arranca con la canción que le da nombre, la molécula de la felicidad seguida de “Mi refugio”, uno de los mejores ejemplos de la dimensión narrativa que acompaña al disco. Ya habíamos podido disfrutar de su videoclip, convertido prácticamente en un cortometraje dirigido por Ángel Gómez y acompañado por la característica fotografía de Javier Bragado. La canción encuentra así una prolongación visual que refuerza ese universo propio que Sôber ha construido alrededor del álbum.
La escucha continúa avanzando entre canciones que hablan de miedo, fuerza, nostalgia, decepción, identidad y la necesidad de enfrentarse a aquello que nos incomoda.
“Dile al miedo”, cuyo videoclip fue rodado en el desierto de Monegros, fue además la última canción en incorporarse al repertorio del disco.
Durante la escucha resulta imposible no fijarse en la complicidad entre los miembros de la banda. Mientras las canciones suenan, las manos acompañan los ritmos, los gestos reproducen instrumentos imaginarios y se percibe claramente el deseo de interpretar esas canciones.
En “Indestructible” aparece precisamente esa conexión con quienes llevan tantos años acompañando a Sôber. Es una canción que habla de la fuerza de ese vínculo y de cómo cada nueva incorporación a la historia de la banda supone también una suma de energía, energía reflejada en la simbología del escarabajo dorado que adorna la portada de Anandamida.
“Efímero” cambia el registro y se apoya en las metáforas para plantear una reflexión que invita a detenerse y mirar más allá de la superficie. La nostalgia aparece en “En la orilla”, una canción que habla de la presencia de la ausencia. De esas personas que ya no forman parte de nuestro día a día pero cuya huella continúa acompañándonos. Y si hay una canción que consigue trasladarnos directamente a uno de los momentos más íntimos de la vida de una banda, esa es “Cae telón”.
La voz de Carlos Escobedo dibuja el paisaje emocional de ese instante en el que termina un concierto, cuando las luces se apagan, llega la vuelta al hotel y desaparece progresivamente la adrenalina del escenario. Pero la canción va más allá: esa imagen también puede aplicarse a todos aquellos trabajos o circunstancias que terminan absorbiendo a las personas hasta convertirse prácticamente en parte de su identidad.
Y entonces llega “Círculo rojo”, uno de los momentos que más claramente conecta con la etapa más contundente de la banda.
Su comienzo nos lleva directamente hacia la época de Morfología: guitarras pesadas, un bajo que retumba en el pecho y una batería que termina de construir una pared sonora que obliga a prestar atención. Pero la canción no se limita a recuperar una fórmula conocida. Su desarrollo sorprende y termina convirtiéndose en una invitación a salir de nuestra zona de confort, asumiendo también la incomodidad que implica hacerlo.
“Cuatro paredes” vuelve a poner el foco en la propia identidad del grupo. En sus cimientos, en la unión y en el valor de compartir. Una canción que puede entenderse también como una declaración de principios: tener una base sólida para poder enfrentarse al directo y a todo lo que queda por delante.

Reseña de Anandamida. Foto promocional de Sôber

Una voz femenina que abre una nueva puerta

Y continuamos con la reseña de Anandamida. Uno de los momentos más especiales del disco llega con “Infinito”, gracias a la colaboración de Alba Moreno.
La cantante, que ya cuenta con experiencia dentro del rock y ha colaborado con formaciones como Mägo de Oz o Lèpoka, aporta a la canción esa potente voz femenina que el tema parece reclamar desde sus primeros compases. El resultado consigue erizar la piel y recuerda inevitablemente a Paradÿsso, aunque con una diferencia importante: esta vez la colaboración vocal femenina forma parte del disco desde su concepción.
Sôber ya ha compartido escenario con Ruth Lorenzo acompañando a la banda en directo y elevando Paradÿsso Pero en Anandamida esa interacción deja de ser exclusivamente una experiencia de directo para quedar registrada desde el propio álbum.
Y el recorrido termina enfrentándonos a “El beso de Judas”, una canción que se mueve alrededor de la traición, del engaño y de ese vacío que deja la decepción cuando alguien en quien hemos depositado nuestra confianza decide fallarnos.
Un cierre que, de alguna manera, vuelve a conectar con uno de los grandes ejes del álbum: mirar hacia dentro y enfrentarse a emociones que, aunque incómodas, forman parte inevitable de nuestra experiencia.

Conclusión de la reseña de Anandamida

La intención de acercar el sonido del estudio a la potencia de sus directos se percibe durante toda la escucha. Y eso cobra todavía más sentido cuando la propia banda habla ya de cómo trasladar estas canciones al repertorio.

Once canciones que hablan de fuerza y miedo, de ausencia y traición, de identidad y de unión. Pero también de una banda que sigue teniendo ganas de tocar, de explorar y de enfrentarse nuevamente al escenario.
Acabamos con la reseña de Anandamida recordando que la banda tiene varias fechas de su gira ya anunciadas y la más cercana a la salida del álbum es en Barcelona, aunque también pasarán por Málaga, Murcia, Bilbao y Valencia, además en Madrid habrá dos fechas con repertorios diferentes, buscando hacer hueco a los nuevos temas sin dejar de lado los clásicos y permitiendo que distintas canciones de Anandamida puedan ir rotando entre ambas fechas. Una decisión que demuestra que el nuevo álbum no está planteado como un añadido a la trayectoria de Sôber, sino como una nueva pieza destinada a convivir con ella sobre el escenario.

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Acerca de Endika

Me encargo de dirigir el equipo de redacción en Rock4Everyone. Soy de Bilbao aunque vivo en Madrid. Aunque soy informático de profesión, me encanta la música y siempre he estado vinculado a este mundillo de una manera u otra, sea como redactor, como músico aficionado, asistiendo a conciertos, etc. Dentro del metal, me gusta especialmente el power metal y el black metal. A parte, me apasiona todo lo que tenga que ver con la cultura asiática, la historia o la filosofía.

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