La banda española liderada por el guitarrista Manuel Seoane abre una nueva era con un lanzamiento muy especial. Un doble disco con colaboraciones de lujo, que vuelve a demostrar que el talento compositivo del guitarrista sigue más fuerte que nunca. Hoy os traemos la reseña de Santa y Compaña, el nuevo doble trabajo de Delalma.
Santa, llegando al mundo de las tinieblas
A nivel conceptual, es de recibo aclarar que este doble trabajo sigue las andanzas de Lázaro, el personaje que ya conocimos en los anteriores trabajos de la banda. El personaje, ahora parte del mundo de las tinieblas, se mantiene entre los vivos y los muertos como «guía» de la Santa Compaña, la legendaria procesión de almas en pena popular en el norte de España. Compaña es el primer tema que escuchamos, oscuro y elegante, con Ronnie Romero a la voz principal en el papel de Lázaro. En parte recuerda al proyecto Legado de una Tragedia, aunque con un poco más «romántico» musicalmente hablando.
En Uno a Uno encontramos un sonido más rockero, con Carlos Escobedo a las voces, adaptándose perfectamente al estilo. Las letras siguen estando a un gran nivel, con un poso metafórico y alegórico que necesitaría no de una reseña, sino más bien de un libro para ser analizado. Me gusta mucho el riff de Voy Muriendo, desarrollándose entre el power y el metal melódico de una forma muy interesante. Romero retoma la voz principal , con un dominio espectacular tanto en tonos graves como en medios y agudos. Todos vamos a echar de menos a Ramón Lage (es imposible no hacerlo) pero el recambio ha puesto el listón muy alto.
Néboa supone un nuevo «cambio de ritmo», con un inicio que sorprende, y no solo por la voz de Jose Andrea. El ex cantante de Mägo de Oz toma el papel de El Mirlo, antagonista de la historia, empleándose a fondo en una canción que, a pesar de todo, no me termina de encajar con todo lo anterior.
Caminando entre sombras
Santa sigue con un tema que traerá a muchos muy buenos recuerdos. En He Vuelto a Verte, Jose Andrea se marca un espectacular dueto con Patricia Tapia, más digerible, más directo, con muy buenos arreglos. Eso sí, el sonido de la batería sigue sin convencerme del todo dentro de la producción del disco, un detalle muy personal, lo sé. Con Litio recuperamos a Romero, que canta sobre una canción que recupera ese tono algo más sombrío de los primeros, con toques electrónicos. El «sello Delalma» es aquí más reconocible. Y la verdad es que me hubiera encantado escucharlo en la voz de Lage pero… quien sabe, los caminos del Mirlo son inescrutables.
Con Solo Entonces escuchamos por primera vez el duelo entre Romero y Jose Andrea, a los que se une también Escobedo. Es un tema más veloz, con un estribillo que engancha desde el principio. El disco termina con Delalma A Través, un tema lleno de arreglos complejos y cambios de ritmo. Y por si fueran pocas colaboraciones, ahí está Tete Novoa para volver a sentar cátedra una vez más. Lo cierto es que escuchar a todas estas bestias vocales en un mismo disco es un verdadero placer. El clímax que se alcanza con este último tema es brutal, con Seoane guardándose también un as bajo la manga con ese último solo estratosférico.
El viaje no termina aquí. Ahora nos vamos a por el segundo disco, Compaña.
Compaña, el viaje continúa
El segundo disco comienza con Maldito Sea El Día, un tema que se cuece a fuego lento, con un Ronnie espectacular, que se mueve entre lo oscuro y lo esperanzador del estribillo. Las guitarras se vuelven más presentes, tanto en arreglos como en los solos, engrandeciendo el ambiente. Y llegamos a Te Vi Nacer, que surge más luminosa, con unos teclados elegantes y evocadores. con la voz de Fran Rivas destacando por su impoluta interpretación. Puro sentimiento, con un carisma demoledor, y estar a la altura ante semejante reparto de voces no es sencillo. El tema me gusta bastante, aunque entiendo que se sale un poco de la oscuridad del resto del trabajo. Un remanso de paz, emotivo y delicado.
Y tras la calma llega la tempestad, representada en La Ira del Mirlo. Este tema, que ya se nos presentó hace unas semanas, me trae recuerdos de Astaroth o Aquelarre, tal vez por la innegable impronta de la voz de Jose Andrea. Moviéndose en esa melodía arabesca y agresiva, el cantante está como pez en el agua, demostrando su imponente registro. Un tema épica que nos transporta casi a la locura para devolvernos a la tranquilidad en Ausencia de Luz, con la voz de Vito Íñiguez (Sínkope), en un registro totalmente diferente a todo lo que habíamos escuchado anteriormente. Aquí son las acústicas las que toman el control. Una canción preciosista, que emprende el vuelo conforme se desarrolla, como buscando un cielo azul que hasta ahora había estado encapotado.
Un viaje de luz y oscuridad
En Otra Vida es una preciosa balada, donde la voz de Patricia Tapia toma protagonismo junto a la de Ronnie. La letra es una delicia, y los arreglos arropan por completo la emocionante interpretación de ambos vocalistas. Es un gustazo escuchar temas tan bien hechos, donde muchas veces menos es más.
Y Así Será recupera la garra, y aquí ya no hay concesiones. El duelo entre Vito, Carlos Escobedo y Tete Novoa es un auténtico espectáculo, sobre todo por lo diferente del registro de cada uno de ellos. Es, para mi gusto, uno de los temas más inspirados de este doble disco, con la clásica temática de lucha entre el bien y el mal, aunque llevada de una manera cuanto menos original.
Cosas por Decir ha sido otro de los adelantos del disco, uno de los que más han llamado la atención. Las voces de Jose y Ronnie encajan a la perfección en una canción que destaca por su pegadiza melodía, especialmente en ese liberador estribillo. Seoane vuelve a la esencia de aquel primer disco de Delalma para recuperar todo lo bueno y elevarlo a un nuevo nivel.
El doble trabajo termina con Vuelvo A Mi Hogar, un extenso tema de más de 10 minutos que sirve como despedida de este inusitado viaje entre la vida y la muerte, la luz y la oscuridad. Es, sin duda, un buen resumen del álbum, por el nivel de las letras, lo diferente de la producción, la valentía en alejarse de lo «común» en los arreglos, la interpretación de Romero, aquí «solo ante el peligro.».
Conclusiones de la reseña de Santa y Compaña
Con apenas cuatro años de vida, Delalma se ha convertido en una de las bandas más únicas y deslumbrantes del metal español. Manuel Seoane ha dado rienda suelta a su talento compositivo para luchar contra viento y marea por sacar adelante este proyecto, presentándose ahora con este ambicioso doble álbum. La reseña de Santa y Compaña se ha alargado más de lo habitual, pero era de recibo dedicar la extensión necesaria a un trabajo tan completo y lleno de enjundia.
Esta es mi conclusión de la Reseña de Santa y Compaña de Delalma: Con dieciséis canciones y más de hora y media de duración total, este doble trabajo tiene absolutamente de todo: colaboraciones estelares, momentos muy brillantes, otros algo menos inspirados… Pero sobre todo, la confirmación de que Delalma quiere hacer algo distinto a lo que ya hay. Alejarse de lo normativo, de lo que «vende», siempre resulta arriesgado, y puede suponer casi una inmolación. Pero el desbordante talento de Seoane, y de todos los que le acompañan en este viaje, hacen posible que Santa Compaña, con sus más y sus menos, sea no ya un paso adelante, sino un enorme salto en la trayectoria de Delalma. Un disco valiente y lleno de matices, que debe escucharse varias veces para entenderse y disfrutarse plenamente. Y la firme confirmación de que Delalma, como Lázaro, es capaz de sobreponerse a cualquier tragedia para seguir en el camino, con los pies en la tierra o extendiendo las alas para volar.
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