¿Cansado de escuchar siempre a los mismos carcamales que viven de las rentas de los 80? ¿Eres de los que aseguran que ya no se hace buena música? Pues abre bien las orejas, porque voy a presentarte a la que va a ser tu nueva banda favorita (y como te descuides, también la de tu chica). Se llaman Bilmuri y vienen desde las frías calles de Columbus, Ohio, para volarte la cabeza mezclando country, electrónica, jazz y metalcore.
El fascinante viaje de Johnny Franck: de apestado a mesias
Para entender la historia de Bilmuri hay que remontarse dos décadas atrás. Johnny Franck (recuerda este nombre) era un joven amante de la música rock como tantos otros, que decidió formar una banda en el instituto junto a algunos amigos. Aquel grupo se llamaba Attack Attack!, y si este nombre te suena es porque pusieron de moda todo un estilo musical impagablemente ridículo a finales de los 2000: el crabcore.
¿Ves? El guitarrista que hace voces limpias es Johnny. Ese fue su primer encuentro con el éxito (y para muchos, el único, como vamos a ver ahora). Con apenas 18 añitos, nuestro protagonista y su banda tuvieron que enfrentarse al recochineo y al odio de todo Internet. En 2010, Johnny abandonó la banda y se centró en proyectos en solitario, como The March Ahead, donde bebía de Dream Theater, Muse y el metalcore más melódico para lanzar temazos que pasaron totalmente desapercibidos.
Franck siguió grabando discos para sí mismo y para otros colegas, aprendiendo el oficio de productor y ampliando cada vez más su visión sobre la música que quería hacer. Y así es como nos plantamos en 2016, año en el que se lanza el disco debut de Bilmuri. El primero de los catorce (sí, has leído bien, catorce) que editaría con este proyecto en la última década.

El hijo gañán que Taylor Swift y Enter Shikari jamás tendrán
Alejado casi por completo de aquel estilo que le trajo la fama una década antes, Johnny Franck volcó en Bilmuri todas sus influencias musicales, entendiendo que aquel sería su patio de recreo. El álbum debut Jaguar Shark recuerda al rock alternativo, con toques grunge, deathcore y pop punk. Desde aquellas primeras canciones a su último lanzamiento, American Motor Sports (2024), Bilmuri se ha transfigurado tantas veces que es imposible entender que siga siendo la misma banda. ¿Y quién necesita entenderlo cuando simplemente lo puedes disfrutar?
En los últimos tiempos, Franck se ha sentido más interesado en la electrónica (lanzó un disco completo con remixes producidos por amigos DJs) y por el jazz. La forma en la que estas extremas influencias han terminado formando parte de las canciones de Bilmuri es sorprendente, porque a pesar de todo, funcionan de maravilla. En los cuatro últimos discos, la banda ya parece madurar su sonido, dejando eso sí la puerta abierta a sorprender con cualquier nueva influencia que se le ocurra a Franck.
Intentar etiquetar a Bilmuri es complicadísimo, además de poco razonable, por todo lo que el proyecto incluye. Podríamos decir que son el hijo bastardo y gañán del country pop y el metalcore electrónico. Con la facilidad para las melodías pegadizas de su madre y la brutalidad de los growls y la distorsión de su padre. Bilmuri es Ed Sheeran con una guitarra de ocho cuerdas y pasado de rosca. Bilmuri es el batería que ha aprendido a tocar en la congregación de su pequeño pueblo y se mete a darle caña al metalcore. Es el jazz en el saxo de Gabi Rose, las bases traídas directamente del post-rock y el emocore, y por supuesto, la inconfundible voz de Franck hablando sobre amor, pérdida y semen de cowboys.
Bilmuri, la banda que te devolverá la fe
Hablaba antes de Franck como mesías, y no es descabellado observar como muchos de los fans de la banda le consideran como tal. Su música es extraña, pero irresistible. Sus videos son absolutamente cutres, pero auténticos. La figura de Franck no pasa desapercibida jamás. O te gusta o le odias. Y evidentemente, yo estoy en el primer bando. ¿Razones para convertir a Bilmuri en tu nuevo grupo favorito? Aquí unas cuentas:
- Están en pleno ascenso: después de años de ostracismo, Franck y los suyos están empezando a llenar en recintos medianos en Estados Unidos. Han realizado giras por Europa y Asia con Sleep Token, y la gente está empezando a interesarse por ellos. Es tu última oportunidad de apuntarte el tanto de «yo les conocía desde antes de hacerse famosos». Perdiste el tren con Arde Bogotá. Que no se vuelva a repetir.
- Lo mejor de ambos mundos: ¿es Bilmuri un grupo de metalcore puro? Pues no, jamás nadie diría eso. Pero entonces, ¿es pop? ¿es jazz? ¿es country? Pues es todo eso y mucho más. Y lo mejor es que sus canciones pueden gustarle a tu novia, a tu hermana pequeña, a tu tío el que solo escucha a Neil Young y a ese sobrino tuyo que se está dejando el flequillo largo porque nadie le entiende y va dando portazos diciendo que no es una fase. Bilmuri congrega a amantes del pop más edulcorado con los aficionados a los moshpit y a los breakdowns salvajes. ¿Qué más podemos pedir?
- Una discografía variada: da igual cuál sea tu rollo. Me juego el cuello a que en la discografía de Bilmuri (14 discos, ya lo hemos comentado) hay al menos dos canciones que te van a gustar. Y te van a gustar mucho. ¿Es eso suficiente para convertirlos en tu banda favorita? No, claro que no. Pero cuando empieces a escucharlos de verdad ya no habrá vuelta atrás. Tararearás sus estribillos, te vendrás arriba con sus riffs, y de pronto estarás buscando cuándo es su próximo concierto cerca de tu ciudad. Y hablando de eso…
- Un directo acojonante: y perdón por la expresión, pero es que es increíble que un grupo tan hiperproducido como este luego se marque en directo tremendos bolazos. Puedes comprobarlo por ti mismo aquí abajo, para ver cómo ponen ese pequeño teatro de Atlanta patas arriba con sus chistes sobre alcohol, drogas y avistamiento de hominidos salvajes. Spoiler: terminarás irremediablemente enamorado de Gabi Rose. Advertido quedas.
Larga vida al Hogman
Para lo bueno y para lo malo, Johnny Franck es un tipo peculiar que ha decidido desarrollar su incontestable talento musical a través de un proyecto tan inclasificable como espléndido. Bilmuri es todo lo bueno que todavía queda en la música. Un corte de mangas a la industria, un tipo que rebosa buenas ideas y valentía para llevarlas a cabo sin pensar en el qué dirán. Un directo que mejora a unos ya de por sí buenísimos discos. Bilmuri es justo lo que necesitas para dejar por un rato tus discos de Blind Guardian y Iron Maiden, y descubrir que en 2025 se sigue haciendo una música cojonuda.
Si te ha gustado este artículo no dudes en echar un vistazo a la entrevista que hicimos en exclusiva con Benito Karmelas, y leer la reseña del último disco en directo de Leo Jiménez, 30 años tras el Apocalipsis.

