Se prometía una noche especial para los seguidores del metalcore en la ciudad condal con la visita de Paledusk, esta vez como cabezas de cartel después de visitarnos los últimos años con Polaris o más recientemente con One Ok Rock, y en compañía de un trio musical de nombres tan interesantes como variopintos. Y la promesa se cumplió con creces. Os dejo con la crónica de Paledusk en Barcelona.
Headwreck, juventud divino tesoro
Los australianos Headwreck fueron los primeros en subirse al escenario, con una sala a medio gas pero que quedó plenamente satisfecha con una descarga eléctrica que hizo vibrar al público, en el que captaron un buen puñado de fans para sus filas.

Un metalcore refrescante con la poderosa voz de Connor Hickman al frente, perfectamente complementado por el tono melódico de Jamo Benadie en sus destacados estribillos. ¿Queréis ejemplos? Probad con «BINGO!» o «Buzzsaw», cortes que abrieron y cerraron, respectivamente, su corta pero intensa actuación.

Aunque si buscáis más caña, «Raindrops» o «Low Blow!» son vuestras. ¿Otra forma para ganarse al respetable? Linkin Park siempre es una apuesta segura y con «Lying From You» nos hicieron cantar y disfrutar aún un poquito más. Habrá que seguirles la pista.
Greyhaven, oscuro refugio
Desde Kentucky, sin tiempo que perder, se presentaron Greyhaven con su post-hardcore de tintes progresivos, más veteranos y con más tablas sobre el escenario, pero con una actitud y una puesta en escena mucho más sobria que la banda anterior.
Un show que nos ofreció canciones como «The Welcome Party», «Shatter and Burst», «Where the Light Leaves Us» o «Cemetary Sun», de una carga que mezcla agresividad con emotividad de forma densa y solvente técnica con la voz de Brent Mills al frente.
Knosis, vida más allá de Crystal Lake
Y la cosa se puso seria con Knosis, la banda Ryo Kinoshita, ex-vocalista de Crystal Lake, que subió (y de que manera) las revoluciones de la noche convirtiendo la sala en una pequeña pero potente olla a presión con ganas de disfrutar de los japoneses.
El multinstrumentista e incansable vocalista entrego el 100% de su actitud y su aptitud, dejándose la piel sobre y bajo el escenario, mezclándose entre la multitud y haciéndolos partícipes de una descarga intensa de principio a fin, recorriendo de forma prácticamente íntegra su <<GENKNOSIS>>.
De esta forma, sonaron (¡y de qué manera!) canciones como la que da título a su trabajo, «SEISAI», «TANEBI» o «YAKUSAI», arropadas por una banda espectacular tanto en lo musical como en lo escénico, con una energía insaciable. Algo que se trasladó a un público en el que no cesaron los circle pits, el mosh e incluso algún wall of death. Y no hay mejor termómetro para medir la temperatura de un concierto de estas características.
La crónica de Paledusk en Barcelona, we love Japan
Y llegó el turno de los protagonistas de la velada, Paledusk, con la difícil tarea de mantener el listón tan alto que sus compatriotas habían dejado impregnado en el recinto. Y lo consiguieron, como no podía ser de otra forma, con Kaito al frente y DAIDAI sudando, casi sangre, sobre las tablas. Y es que cerca estuvimos de la tragedia o, como mínimo, de llevarnos un pequeño gran susto.
Sonaban los primeros compases de «PALEDUSK THEME SONG #1» con el quinteto ocupando su lugar como perfecto aviso de la tormenta que estaba a punto de llegar. Y así «I LOVE YOU BABY!!» desató la locura. Y es que con canciones como «SLAY!!» con DAIDAI cayendo del escenario tras un salto imposible del que, por suerte, no hubo que lamentar daños, «SUPER NATURAL HIGH», «I’m ready to die for my friends», «NO WAY!!» o la increíble «PALEHELL». Ahí es nada. Y es que daba gusto el concierto y lo da escribir esta crónica de Paledusk en Barcelona.
Pero no había ni un segundo de concesión, de respiro, pero tampoco de disfrute, con una química envidiable entre músicos y público. Había ganas de Paledusk y se notaba. Y para dar fe de ello ahí estaban «AFTER DUSK», «Q2», una de mis debilidades como «AREA PD», «GOOD DEATH», «DIVE INSIDE FOREVER IN THE DARK», «NO!», la pegadiza «HUGs» o «I’M SORRY». Pero no había nada que lamentar, más bien todo lo contrario, porque Razzmatazz 2 se convirtió en una fiesta.
Fin de fiesta y hasta pronto
Y tras el bis llegó el turno del indispensable cover de la inmortal «Lose Yourself» de Eminem, la eléctrica «RUMBLE» y, como no, una «Lights» que no podía faltar a la cita. Una descarga tan divertida como intensa, tan agresiva como melódica y, sobretodo, tan especial para unos seguidores que tenían ganas de disfrutar de un show completo de Paledusk. Y por fin lo pudimos hacer, en un mar de sonrisas y sudor que iluminaron la noche catalana.
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