Después de un breve parón en su actividad musical, El Altar del Holocausto vuelve por todo lo alto con su quinto disco de estudio, titulado Ecos. El grupo salmantino es uno de los más sobresalientes y originales dentro de nuestra extensa escena post-rock, y ha conseguidouna relevancia casi de culto que muy pocas veces se ve con una banda de este estilo. Por eso, cada nuevo lanzamiento es celebrado no solo por sus fans, sino también por los miles de curiosos que se acercan para ver cómo suena lo nuevo de la banda. En Rock For Everyone hemos tenido la fortuna de escuchar el disco en primicia, antes de su salida este 14 de mayo, y por eso te traemos la reseña de Ecos, el nuevo trabajo de El Altar del Holocausto.
Así suena Ecos, el nuevo disco de El Altar del Holocausto
Ecos comienza con Volta, que nos conecta directamente con la esencia de la banda, para que entendamos que es un regreso, pero a la vez, un nuevo comienzo. El desarrollo del tema se cocina a fuego lento, llevándonos por diversos pasajes ambientales donde predomina la distorsión. La producción gana enteros, especialmente en las guitarras, que son las que van dando forma a esos diferentes paisajes sonoros que se van tejiendo a lo largo del tema. Como en muchas de sus composiciones, aquí los silencios también tienen una importancia capital, entendiendo a la perfección cómo jugar con sus dinámicas.
Con Ecos profundizamos más en ese sonido nostálgico, pausado, apacible en cierto modo. Cuando llega el vendaval estamos preparados para someternos al vaivén de la muralla de sonido que el grupo nos propone. Como las aves migratorias que utilizan el eco de su propio canto para saber dónde se encuentra, nosotros también buscamos pequeños matices a los que agarrarnos para transitar por estos temas. Los arpegios de guitarra se van entremezclando para ir elevándonos hacia la parte más frenética y explosiva.
𝗦𝗛𝗜́𝗗𝗔̀𝗜 sirve para reafirmar la idea del regreso cíclico, pero no como una simple repetición, sino como un nuevo comienzo. Según la propia banda, este término chino hace referencia a una «nueva generación», a una nueva era. A nivel de sonido y producción, el grupo explota sus virtudes mejor que nunca, con una potencia inusitada en la segunda parte de un tema que es toda una declaración de intenciones. Transmitir solo con música, sin ningún apoyo lírico, no resulta nada fácil, pero ahí es donde está el reto en esto del post-rock instrumental. Un estilo que El Altar del Holocausto domina como muy pocos en este país.
Idas, regresos y nuevas eras
Sin concesiones nos golpea Sterna, el tema más corto y seguramente también el más directo del disco. El curioso nombre de la canción viene del Sterna paradisae o charrán ártico, el ave que ostenta el récord de migración más larga. Y es que hay veces que hace falta irse muy lejos solo para poder volver al mismo lugar, donde todo parece igual. Sin embargo, nosotros ya no somos los mismos. Una de las cosas que más me gusta de esta banda es que es capaz de crear temas tan únicos que permiten a cualquier oyente sacar sus propias conclusiones sobre lo que está sintiendo al escuchar la canción. Es como ponerse frente a un espejo inaudito de emociones.
Y con Vórtice retomamos ese sonido oscuro y ambiental que caracteriza a El Altar, y que funciona como banda sonora perfecta para sus ceremonias en vivo, que son definitivamente una de las experiencias más interesantes que podemos disfrutar hoy por hoy en nuestro panorama musical. Este tema, el más largo del disco, bebe mucho más de esa parte doom que siempre ha sido referencia ineludible para el grupo. La atmósfera va evolucionando, como cambian los vientos que guían a las aves en su migración. Y a veces también hay que soltarse y lanzarse al vórtice de lo desconocido, para dejarse arrastrar y perder por un instante el control, buscando nuevos horizontes.
El final del viaje llega con Recuerdo, que desde su inicio suena algo más luminosa, como invitándonos a reposar de la calma de toda esta odisea. Un precioso broche de oro para este regreso, que esperamos sea el último en mucho, mucho tiempo.
Conclusiones de la reseña de Ecos
El Altar del Holocausto ha logrado hacerse un hueco en la escena underground patria a base de buen post-rock, canciones espectaculares y una puesta en escena muy identificativa. Este nuevo disco supone, eso sí, una especie de viraje hacia otra forma de entender la música, o al menos, los impulsos que llevan a crear canciones. La portada ya nos lo comunica de una forma muy clara, alejándose de la habitual temática litúrgica y religiosa, para centrarse en las aves migratorias como concepto y alegoría de todo el disco. Un trabajo valiente, que se aleja en parte de lo que ya conocemos para transitar por nuevos horizontes, pero mantiene la esencia de la banda. Ahora ya solo queda ver cómo lo toman los fans cuando esté disponible el próximo día 14 de mayo.
Si te ha gustado esta reseña de Ecos puedes echar un vistazo a la agenda de conciertos para este mes de mayo en Barcelona, o la reseña de lo nuevo de Archspire,Too Fast To Die. También puedes ver nuestra entrevista a Oniria en nuestro canal.



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Sin duda de lo más original y trabajado que tenemos en nuestro país.