Blackmore y Deep Purple juntos de nuevo. Una reunión histórica durante un eclipse total hizo aún más extraordinaria la ocasión
BLACKMORE: ANUNCIO CASUAL CON CANDICE NIGHT
Ritchie Blackmore con un tono irónico, y de forma aparentemente casual, lanzó una bomba de dimensiones enormes para los seguidores del hard rock y el metal mundial. Coincidiendo con la visita de Deep Purple a Nueva York, Blackmore contactó con Ian Gillan, para proponerle una colaboración en el concierto de ayer en Nueva York, 33 años después.
HISTORIA DE UNA COLISIÓN
La historia de Blackmore y Deep Purple nunca fue una historia tranquila, sino dos locomotoras de genio, ego, talento y decibelios circulando por la misma vía en sentido contrario.
Egos desmedidos, genialidad gigantesca y una tensión en los camerinos, que se podía cortar con un cuchillo, pero que de facto se tradujo durante años en una química sobrehumana sobre las tablas.
El descarrilamiento definitivo, se produjo en noviembre de 1993, durante la gira Come Hell or High Water. Estando en Helsinki, Blackmore dejó la banda, jurando no volver. A partir de aquí, el eclipse fue total. Durante más de 33 años con cruces de declaraciones muy poco amistosas, y desplantes sonados, como la ausencia de Blackmore en el Rock an Roll of Fame de 2016. Mientras tanto, varias generaciones daban por imposible, resignados, cualquier posibilidad de tregua.
Sin embargo, el tiempo todo lo cura, o al menos palía los daños. La mecha de este reencuentro, se produjo de la forma más inesperada en un directo de Blackmore y su esposa Candice Night, donde en tono jocoso, dijo que había mandado «su paloma mensajera de IA» a Ian Gillan en Portugal, para proponerle hace un bis en el concierto de Deep Purple en Nueva York, recibiendo una respuesta positiva.
CUERDAS NUEVAS, AMPLI PEQUEÑO Y ESTEROIDES, FORMAN EL KIT NECESARIO PARA LA OCASIÓN
Con su característica ironía británica, el genio de las seis cuerdas, afronta a sus 81 años este choque, con una conveniente amnesia, pues afirmó en la entrevista que llevaba 25 años sin tocar rock, ignorando sus giras con Rainbow entre los años 2016 y 2019. Los preparativos para el evento, demuestran que se toma la cita muy en serio:
- Duelo de amplificadores: En una muestra de confianza absoluta, su técnico de sonido, está preparando un amplificador de 50 vatios, para competir con el muro de sonido del actual guitarra de la banda Simon MCBride.
- Puesta a punto de su Fender Stratocaster: Blackmore ha reconocido haber cambiado las cuerdas de su icónica guitarra, por primera vez en años.
- Espíritu estoico para superar los achaques: Se ha sometido a una inyección de esteroides, para poder aguantar en pie todo el concierto. Por si acaso, ha pedido un taburete, para poder superar posibles contratiempos.

EL RIFF QUE ESCUCHARÁ TODO EL PLANETA
A estas alturas de la historia, con Gillan y Blackmore por encima de los ochenta años, arrastrando los achaques propios de una vida dedicada al volumen desbocado, esta tregua es, para los amantes del género un regalo absoluto de dos genios que forman parte fundamental de la historia.
Aunque aún no se haya confirmado cuál será el tema elegido para el bis, todo hace indicar que será uno de estos dos himnos: Smoke on the water, o la velocidad de Highway Star, podrá contar una vez más con la interpretación de quién ayudó a crearlos.
Para quienes pudieron asistir al show, vivieron un evento que es un privilegio al coincidir dos sucesos tan mágicos y fascinantes, como infrecuentes, un eclipse total, junto con Blackmore y Deep Purple en perfecta comunión en la noche neoyorquina.
Espero que hayas podido disfrutar de la noticia, tanto como yo al escribirla. Si has disfrutado de la experiencia, permíteme que te sugiera algunas de nuestras noticias, te pueden interesar.

