Entrevista a Hijos del Tercer Acorde

Volvemos con un nuevo artículo dedicado a la banda de folk rock Hijos del Tercer Acorde. Después de la reseña de su disco Todo al Tres y del artículo donde os hablábamos del lore del mundo en el que se sitúa su música, hoy os traemos una entrevista a Hijos del Tercer Acorde. Tiene como peculiaridad que está enfocada a los personajes que encarna cada músico de la formación, para que conozcáis mejor la personalidad y el contexto de cada uno de ellos. Y quién sabe, quizás den alguna pista sobre los planes de futuro de la banda.

Preguntas a Kale Arc’kam (Capitán, estratega, voz y armónica)

Grabasteis vuestro primer disco (La Hermandad del Fin del Mundo) en aquel rudimentario estudio dentro de vuestra nave durante los años dorados del Gran Apagón; en cambio, Todo al 3 se forjó en el barro tras el fallido levantamiento en la colmena, tu paso por una prisión militar y la dispersión del grupo. Líricamente, ¿Cómo mutaron tus canciones desde la euforia juvenil de Zombis en el centro comercial o Generación Deriva hasta la urgencia cruda de quien se lo juega todo a una carta en la estepa castellana?

Has hecho los deberes, ¿eh? Muy buena pregunta. En general, nuestro primer disco era una ensalada de ideas en las que pusimos todo lo que teníamos en el asador sin darle muchas más vueltas; seis borrachos sin idea de producir un disco metiendo ruido en una nave hasta altas horas de la madrugada. Y no estuvo mal. La verdad es que se parece mucho a lo que fueron nuestros primeros golpes: ambiciosos, descabellados y en ocasiones fallidos, pero siempre carne de buenos recuerdos.

Todo al 3 nace desde otro lugar. No te voy a decir eso de “nuestro álbum más maduro” como si quisiera dármelas de cantautor chapas, pero sí que es cierto que detrás hubo algo más que “ponme una copita de Alquitrán y vamos a tirar temas”. En él hemos querido ejercer de “historiadores” de los Desterrados, creando música basada en algunos de los personajes más fascinantes con los que nos hemos ido encontrando, y también dando voz a la furia de los habitantes de la Meseta. Con humildad, creo que es un álbum de puta madre.

Tus planes en el pasado pusieron en peligro a la tripulación y a la nave. Tras haber probado el hambre y la derrota, ¿sigue la tripulación confiando en tus «planes maestros» o ahora las decisiones se discuten con las armas sobre la mesa?

¿Quién coño te ha contado eso? Claro que confían en mí. Siempre. Creo… A ver, es cierto que los últimos años no han sido fáciles. Puede que algunas cosas no hayan sido las más brillantes de mi carrera. Pero seguimos juntos, ¿no? Los putos Hijos del Tercer Acorde. Lo que sí que he aprendido es a escucharles más. Menos a Chegs, porque está un poco… ya sabes, completamente perturbado.

Después de Todo al 3, ¿sería un próximo disco una nueva llamada a la insurrección en las Tierras de Nadie o tus compañeros te exigirán canciones que atraigan menos patrullas militares?

Eso mejor se lo preguntas a ellos, pero cualquiera que me conozca sabe que soy el fan número 1 de echarle gasolina al fuego.

Preguntas a Viator «V» Arc’kam (Comodoro, logística, contratos e instrumentos tradicionales)

Compartimos la reseña de Todo al 3 de Hijos del Tercer Acorde

En un mundo dominado por implantes auditivos que inoculan dopamina algorítmica y música sintética de diseño, tú defiendes instrumentos arcaicos y acústicos que no dependen de la red eléctrica. ¿Cómo dialoga ese folk de raíz con el estruendo de motores trucados entre La Hermandad del Fin del Mundo y la aspereza de Todo al 3?

Muy buena pregunta. A veces me siento como el anciano que gritaba a las locomotoras. Realmente estar enfadado con el progreso tecnológico es agotador y una batalla perdida. Pero mis instrumentos funcionan sin corriente ¿Sabes?. Cuando acampas en medio de la nada o pasas un par de días en una aldea de refugiados los instrumentos del tío enfadado de negro de repente generan un círculo alrededor. A veces solo se trata de encender un fuego en el suelo, improvisar algo y esperar a ver qué pasa.

En los inicios financiabais el equipo estafando a vuestra propia familia y al 0,1% mediante elaborados ardides. Con las cuentas congeladas, sin nave y en busca y captura, ¿Qué clase de contratos turbios y rescates has tenido que negociar en Castilla para costear repuestos técnicos y cintas analógicas de grabación?

Pues, por ponerte un ejemplo, nos ha tocado hacer algo que odiamos profundamente y encima es peligroso. Hemos tenido que trabajar por separado. Disfraces, identidades falsas y pocos escrúpulos para aceptar lo que sea. Es mejor que cojan a uno que atrapen al equipo entero. Estamos en un momento muy vulnerable y cada trozo de metal cuenta.

Con la vigilancia restablecida tras el fin del Gran Apagón, ¿Cómo planeas que un posible nuevo disco llegue a las comunidades? ¿Dependeréis de redes de mensajería física y radios pirata o habrá que sabotear un repetidor de la Unión Transatlántica para reventar las frecuencias en abierto?

Lo segundo que planteas da para fantasía húmeda. Ojalá. Tiraremos de contrabandistas, emisoras piratas y algún que otro concierto en pequeñas aldeas de La Meseta.

Preguntas a Jack de Sangreal (Bajo, táctica y combate)

Portada nuevo videoclip todo al 3 de Hijos del Tercer Acorde

En La Hermandad del Fin del Mundo compartías la base rítmica con el virtuosismo técnico de Charly; en Todo al 3 tuviste que empastar tu bajo de vieja escuela punk con la metralla industrial y el Diésel 666 de Chegy. ¿En cuál de las dos etapas sentiste que la música sonaba más cerca de la rabia callejera de tus viejas patrullas en Oudamos?

Ambos son excelentes percusionistas, cada uno en su estilo; pero el que más se acerca más al estilo de música de la escena underground de Oudamós es Chegy. Allí había un sonido muy particular, una mezcla de punk, música industrial, electrónica, folk… Todo valía, pero sobre todo, la música tenía un aire imperfecto, poco pulido y muy impredecible; en una palabra, muy humano. Charly era un virtuoso, improvisaba mucho, y eso le daba ese toque impredecible. Por otro lado, Chegy se ciñe a lo que sabe, pero le imprime mucha más fuerza y desparpajo a su percusión, y es precisamente esa falta de virtuosismo técnico lo que le acerca más a la música que yo escuché en la ciudad desde pequeño.

Temas como Pan y Tierra os dieron un estatus casi mítico entre los desposeídos, pero a cambio dispararon la recompensa por vuestras cabezas. Como protector del grupo, ¿sientes contradicción entre tu instinto de supervivencia y cantar temas que os ponen una diana militar en la espalda cada vez que pisáis un escenario?

La contradicción realmente está entre el instinto de supervivencia y pisar el escenario, punto. Aunque tocáramos las canciones más ñoñas y afines al turbocapitalismo, seguiríamos corriendo el riesgo de que nos subieran a una furgoneta sin matrícula y no se nos volviera a ver el pelo. Para ellos, somos un grano en el culo hagamos lo que hagamos, porque somos quienes somos. Así que, si nos vamos a arriesgar, al menos cantaremos las canciones que queramos. Y yo creo que vale la pena correr el riesgo por hacer lo que hacemos.

Eres quien frena los impulsos de Kale cuando las ideas se descontrolan. De cara al próximo trabajo, ¿empujarás las composiciones hacia un sonido más duro y defensivo o buscarás piezas que sirvan de refugio a los que ya no tienen nada que perder?

Una cosa que he aprendido en los años que llevo en contacto con la música y los movimientos obreros, es que la unión hace la fuerza. En el caso de la música, veo más positivo que todos traigamos distintas ideas, las pongamos en común y trabajemos juntos para llevarlas a buen puerto. Otra cosa que he aprendido es que, muchas veces, las propias canciones te dicen lo que quieren ser: hay algunas que quieren ser combativas y agresivas; otras quieren ser un refugio para los desamparados; otras te quieren hacer reír, y otras no quieren ser más que una idea fugaz. Y, como todo en esta vida, es mejor dejar que las cosas fluyan, y no forzarlas a convertirse en lo que no son. Habrá canciones más combativas en el futuro de Hijos del Tercer Acorde, por supuesto, porque no parece que el cabreo general con el statu quo vaya a desaparecer próximamente. Pero no voy a forzar la máquina si vemos que las composiciones tienen otros planes.

Preguntas a Wilhelm «Will» O’Donnell (Violín, sabotaje y pilotaje)

Markus te enseñó a empuñar el violín en las llanuras terraformadas de la Luna. En La Hermandad del Fin del Mundo tu instrumento canalizaba la melancolía del hogar perdido; en Todo al 3, tras quedar malherido, ¿Qué rabia volcaste en esas pistas de violín durante los peores momentos en la estepa castellana?

A quien sea que mande ahí arriba le agradezco haberme dejado salir solamente con una pierna agujereada y nada más, porque de haber tenido que dejar el violín no sé dónde me habría metido… Probablemente a cantar, y cualquiera que me haya oído pegar berridos sabe que eso no habría salido bien para nadie. Pero sí, fue un momento que me dejó bastante tocado y muy desorientado. Creo que fue lo más parecido que he llegado a sentir al momento en el que tuve que escapar de la colonia, como si volviera a tener a todo el mundo en mi contra. Entonces, me dejé llevar por esa sensación de tener que darlo todo para no caer en el olvido. Con la ayuda de mis compañeros, la verdad es que todo fue más fácil. Y breve también, menos mal, porque si normalmente no hay quien me aguante, imagínate con un tiro en la canilla.

En Marsella acumulabas objetos robados para retener tus recuerdos antes de que el aire enrarecido te pasara factura. ¿Las grabaciones de estos discos son para ti simples canciones o representan el único cuaderno de bitácora real para no olvidar las caras de tu tripulación?

A estos ya los tengo muy vistos, no creo que me resulte sencillo olvidarme de sus caras —y mucho menos de su pestazo—. Estas canciones son más bien un cuaderno de bitácora para no perder de vista los lugares y personajes que han pasado por mi vida. A todo ello le debo mucho, tanto en las buenas como en las malas: desde haber tenido el honor de conocer en persona a Lolita Traición hasta ver cómo una milicia arrasa un pueblo minero sin nombre. Todo es parte del mundo en el que vivimos y, aunque estamos luchando por cambiar algunas cosas, sería de locos intentar ignorarlas por el momento.

Eras el mejor piloto aéreo de la banda, pero ahora os desplazáis por tierra en furgonetas. De cara a un nuevo disco, ¿planeas piezas instrumentales que miren de nuevo al cielo o la música ya se ha impregnado irremediablemente del polvo del asfalto?

Ha habido intentonas, pero cada vez se hace más lejano. Estar pelaos de pasta y a la fuga no es la mejor receta para poner una nave en vuelo; menos todavía un cascajo como el que tenemos, que ya peina más canas que alguno de aquí. No obstante, la serenidad del asfalto y del desierto al final se acaban haciendo un huequito en el corazón de uno; tiene su encanto. Quizá, cuando por fin podamos sentarnos a descansar bajo las estrellas, aunque sea solamente durante un par de minutos, podremos entrar en contacto con esta tierra nuestra y cantar lo que necesite de nosotros. Especialmente ahora.

Preguntas a Chatarra Chegs (Batería, percusión chatarrapunk y mecánica)

Charly Hidalgo tocaba una batería de varios pisos con lanzallamas financiada por el 0,1% del Satélite; tú entraste desvalijando la nave y montando un set con bidones abollados, llantas y tubos de escape. ¿Qué le aportó la chatarra real de Castilla al sonido de Todo al 3 que el dinero corporativo jamás pudo comprar?

Sinceramente, ni siquiera imaginaba que pudiera llegar a tener un sonido característico como tal, y menos aún que tuviera este eco en nuestros himnos de Todo al 3. Pero una vez asentado, vi que sí funcionaba esa sencillez y potencia de mis golpes con la Perlita en nuestra música, un sonido más desnudo y directo. Es mi manera de decir “Eh, aquí estoy yo y lo vais a notar”. Y vaya que si lo notan mis compis, que al final me cascan de los leñazos que meto. Al igual que con mis cacharros, cada pieza tiene su importancia, y somos seis engranajes que funcionamos como un tiro, porque todos sabemos que nuestras espaldas están cubiertas. Eso es lo que hace posible nuestro sonido.

Antes de entrar a los Hijos preparabas tu suicidio aspirando vapores de motor en un taller en ruinas. Pasar de ese aislamiento absoluto a marcar el compás a cinco forajidos, ¿te ha reconciliado con el mundo o sigues necesitando el olor a gasolina para concentrarte en el ritmo?

Sí y no. El mundo me sigue pareciendo una mierda y muchas veces me pregunto para qué, si parece que no conseguimos nada. Cada vez está más lleno de hijos de puta. Pero el que podamos expresarnos como lo hacemos, ser una parte de esta banda de canallas y que me hayan aceptado de esta manera, creo que me hace llevarlo mejor, y quizá veo un atisbo de felicidad. La verdad es que estos mangurrianes consiguen sacarme una sonrisa de vez en cuando y les adoro por ello.

Eres quien mantiene en marcha las furgonetas y los generadores improvisados para que los amplificadores no se apaguen. Para el próximo álbum, ¿seguirás usando restos de vertedero o estás preparando piezas robadas a vehículos militares de la Unión para conseguir un sonido todavía más ensordecedor?

No quiero estropearos la sorpresa. Pero sí os digo que cualquier cosa que me encuentre en el camino va a servir para que nuestra nave y la Perlita sigan funcionando a pleno rendimiento y cada vez más a lo bestia. Palabra del Chatarrero.

Pregunta de la entrevista a Hijos del Tercer Acorde para toda la banda

Vuestro primer disco fue la tarjeta de presentación de unos piratas con suerte en pleno apagón; Todo al 3 ha sido el golpe sobre la mesa de quienes se negaron a morir tras perder la nave y tocar fondo. Con las carreteras secundarias vigiladas y el precio por vuestras cabezas por las nubes: cuando las cintas de un próximo nuevo disco empiecen a sonar de mano en mano por la Tierra de Nadie, ¿Será la chispa que encienda un levantamiento definitivo o el testamento sonoro de los últimos forajidos de Castilla?

Te has venido arriba con la poesía, ¿eh, compañero? Nosotros solo intentamos hacer música y ganarnos la vida, no somos ninguna clase de… héroes. Eso lo dejamos para las canciones. Pero mira, ya que lo preguntas, ¿Por qué no nos respondes tú? ¿Hasta cuándo vamos a soportar que cuatro psicópatas con traje nos hagan la vida imposible? Si Castilla vuelve a levantarse, seguramente ardamos todos, pero qué demonios, nos queman las tierras todos los veranos. Estamos más preparados que ellos. Y por aquí somos mala hierba, y esta nunca muere.

Esperamos que os haya gustado la entrevista a Hijos del Tercer Acorde. Por nuestra parte, estamos deseando conocer de primera mano lo que les deparen sus próximas aventuras y escuchar nueva música. De mientras, os dejamos con más contenido de interés:

Acerca de Endika

Me encargo de dirigir el equipo de redacción en Rock4Everyone. Soy de Bilbao aunque vivo en Madrid. Aunque soy informático de profesión, me encanta la música y siempre he estado vinculado a este mundillo de una manera u otra, sea como redactor, como músico aficionado, asistiendo a conciertos, etc. Dentro del metal, me gusta especialmente el power metal y el black metal. A parte, me apasiona todo lo que tenga que ver con la cultura asiática, la historia o la filosofía.

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