Nuestro compañero David Alfaro os trae su crónica de Su Ta Gar en Madrid y sus fotos celebrando el aniversario 35 del disco Jaiotze Basatia. Esperamos que la disfrutéis. Cuando llegó Jo Ta Ke, la Sala Mon la cantó a pleno pulmón. Los músicos tenían al público a pocos pasos, sin foso de por medio, y recibieron de vuelta la fuerza que estaban poniendo en el escenario. Fue el estallido de la noche, pero el concierto no había necesitado esperar hasta entonces para arrancar: Su Ta Gar había salido con todo desde el primer tema.

El sonido denso pero bien ecualizado y equilibrado. La banda pudo tocar con contundencia sin que el volumen deshiciera la mezcla, y esa claridad se mantuvo durante la actuación. También ayudó la cercanía: los músicos buscaban a quienes tenían delante, los animaban y encontraban respuesta en
una sala dispuesta a participar.
Tras cinco canciones de apertura, la banda encadenó todos los temas de Jaiotze Basatia en el orden del repertorio de esta gira, hasta Haika Mutil. Aitor Gorosabel, a la voz y la guitarra; Xabi Bastida, a la guitarra; Igor Díez, al bajo, y Galder Arrillaga, a la batería, sostuvieron ese recorrido sin dar un solo respiro.

En las canciones más emblemáticas, las voces del público se sumaban con fuerza a la banda.
Entre los asistentes abundaban las camisetas de Su Ta Gar. Había seguidores que conocían cada palabra, pero también bastantes jóvenes entre el público.
Yo los escuchaba en directo por primera vez. Mientras unos cantaban canciones que llevaban años con ellos, yo podía encontrarlas sin ese recuerdo previo y ver, en la respuesta de la sala, lo que significaban para quienes las coreaban.
Conclusiones de la crónica de Su Ta Gar en Madrid
Su Ta Gar abrió camino para el heavy metal en euskera. Jaiotze Basatia conserva además una crítica social que sigue encontrando motivos en el presente: Begira denuncia la mentira y el uso de la televisión como altavoz del discurso oficial; Diruaren Esklabu apunta al reparto desigual del dinero, el
desempleo y la explotación laboral. En la Mon, aquellas letras sonaron con la contundencia de una banda que mantuvo al público con ella durante todo el concierto.

En la primera fila se veían también padres que habían llevado a sus hijos, y alguno de los pequeños recibió gestos cómplices de los músicos. Era una imagen de la cercanía que hubo durante la noche, junto a tantas otras: seguidores cantando frente al escenario y una banda que no dejó de buscar su
respuesta.

Haika Mutil cerró el recorrido por el disco, pero no el concierto. En el último tramo, los riffs conservaron su potencia y la batería siguió empujando con fuerza. Su Ta Gar había atravesado Jaiotze Basatia completo y todavía tocaba con la entrega del comienzo, frente a un público que los acompañó hasta el
final.
Crónica de Su Ta Gar en Madrid y fotos de @davidalfarofotografia
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