Crítica de The Black Parade: 20th Anniversary, de My Chemical Romance

Crítica de The Black Parade

Hace poco más de un año, My Chemical Romance nos sorprendía con un regreso a los escenarios de lo más prometedor: una gira para revivir el universo de The Black Parade, su álbum más icónico e imprescindible, de cara a su 20º aniversario. Ahora, ha llegado a nuestras manos la reedición definitiva de esta pieza que sacudió la escena emo/punk, con material adicional procedente de aquella época. Con todo el cariño hacia esta obra, os traigo mi crítica de The Black Parade: 20th Anniversary Edition.

La estética emo y lo que supuso The Black Parade

Antes de adentrarnos en la reseña, conviene poner en contexto lo que significó un disco como éste en la escena musical del momento.

Estamos en plena década de los 2000. El nuevo milenio trae consigo tendencias interesantes y nuevas formas de descubrirlas. Internet está en auge y, mientras artistas como Eminem o Britney Spears se convierten en referentes, muchas otras bandas encuentran en sitios como MySpace un lugar donde conectar con su propio público.

Y en medio de este panorama, irrumpe una de las grandes tendencias: el movimiento emo. Una corriente que no es solo musical, sino toda una identidad cultural. Ropa oscura, largos flequillos tapando los ojos, pulseras de cuadros y tachuelas… una estética que era, además, la entrada a todo un mundo interior. Un lugar en el que muchos jóvenes de la época nos sentimos parte de algo.

Hacia el año 2005, el MP3 se convierte en un compañero habitual de cualquier adolescente. En sus auriculares suena Green Day, Paramore, Tokio Hotel… y My Chemical Romance, que ya había sacado dos discos y empezaba a despuntar. Una banda que conecta especialmente con el público adolescente por ese estilo visual de instituto en algunos de sus temas y vídeos.

Después del éxito de sus primeros trabajos —triunfaron temas como «Helena» o «I’m Not Okay (I Promise)»—, la banda de Nueva Jersey dio un paso más allá con un álbum conceptual que llevaba su música a un terreno mucho más teatral: The Black Parade. Y lo hizo tan bien que aquel desfile oscuro sigue en marcha, veinte años después.

Bienvenidos de nuevo al desfile negro

The Black Parade es una ópera rock que acompaña a su protagonista, llamado El Paciente, en su viaje hacia la muerte, pues padece un cáncer terminal. El Paciente afronta esta etapa como un recorrido por sus recuerdos, atravesando emociones como la nostalgia, el remordimiento o el dolor por lo que deja atrás.

Pero —para quien no lo conozca— no creas que el álbum es un drama de principio a fin. Con este trabajo, My Chemical Romance supo abordar temas tan delicados desde diversas miradas, a veces de forma irónica o incluso absurda. No en vano, la muerte se presenta ante El Paciente bajo la forma de un desfile fúnebre que recuerda haber visto en su infancia junto a su padre.

Crítica de the black parade, imagen interior incluída en el disco
imagen interior incluida en The Black Parade

Comenzando por el final

El disco empieza precisamente por el final: el del protagonista. The End. abre con los pitidos de una máquina de hospital y anticipa el inicio del viaje. Una apertura que enlazaba directamente con Dead!, y desataba la locura —como lo sigue haciendo en los nuevos directos, con ese alegre «la, la, la, la» para corear con el público—.

El Paciente reflexiona —en This Is How I Disappear— sobre la cruda posibilidad de desaparecer, no solo de la vida, sino también de la memoria de aquellos que lo conocieron. Y se lamenta por las consecuencias de haber llevado una vida de excesos y comportamientos autodestructivos —The Sharpest Lives—. Estos dos temas mantienen un ritmo frenético desde los primeros compases, con guitarras contundentes y baterías enérgicas. Y, por cierto, unas líneas de bajo que son de los momentos más brillantes de Mickey Way en el álbum. Todo un contraste con la profundidad del mensaje.

Welcome to the Black Parade es el himno de este disco y uno de los grandes reconocibles del movimiento emo. Su inicio a piano y la nostálgica interpretación de Gerard Way introducen el recuerdo de aquella marcha que el personaje presenció de niño y que ahora regresa a su mente para escenificar su propio final. Musicalmente es toda una experiencia, destacando la percusión marcial que ayuda a imaginar ese desfile recorriendo las calles de la ciudad. Las guitarras van ganando terreno hasta que el tema estalla, llevándonos al conocidísimo «We’ll carry on» que ya forma parte de la historia de la banda.

Transformando el dolor en algo hermoso

En este álbum también hay lugar para temas lentos y melódicos. Como lo es la hermosa power ballad I Don’t Love You: un medio tiempo donde el peso vuelve a recaer en la dramática interpretación de Gerard y en la atmósfera creada por el teclado. El broche de oro lo pone Ray Toro con un solo de guitarra desgarrador.

Con Cancer ocurre algo particular: Gerard Way explicó en algunas entrevistas de la época que su intención con este tema era reflejar la crudeza de la enfermedad, sin adornos ni metáforas. Y, al mismo tiempo, hacer algo «tan brutalmente honesto que se volviera hermoso». Lo consiguió gracias a esta emotiva balada, donde el protagonismo recae en la voz, el piano de Rob Cavallo y una sección de cuerdas maravillosa que abraza la melodía principal. Todo ello acompañado por un tenue ritmo de Bob Bryar a la batería. Uno de los temas más íntimos y directos del disco.

Mama siempre fue una de mis favoritas. En ella, El Paciente se pregunta si ha sido un buen hijo y dirige una especie de carta a su madre. Un tema que ahonda en los horrores de la guerra y el arrepentimiento por el dolor provocado a otros. Este corte curioso mezcla todo lo que puede: cabaret, polka y aires circenses, con la sorprendente participación de Liza Minnelli. Un diez.

De la recta final, destaco el carácter pegadizo de Teenagers, el tema más desenfadado del disco. O, de nuevo, la melancolía en Disenchanted, con la guitarra acústica punteando al inicio y aumentando poco a poco en intensidad.

Y llegamos a Famous Last Words, que es todo un canto a la esperanza. Gerard vuelve a interpretar con rabia. Las guitarras de Toro y Lero suenan enormes. El estribillo parece escrito para que cientos de voces lo canten al unísono en un concierto — «I’m not afraid to keep on living»—. Un broche épico que cierra la historia de El Paciente con una clara decisión: si el final está cerca, elige vivirlo sin miedo.

Temas adicionales

Uno de los atractivos de The Black Parade: 20th Anniversary Edition es que incluye seis temas adicionales que no estaban en la obra original.

Tres de ellos son caras B que ya aparecieron junto a los singles que se lanzaron en 2006 antes de la salida del álbum completo. Estas son Heaven Help Us, Kill All Your Friends —la más divertida para mí— y My Way Home Is Through You.

Los demás son grabaciones en directo procedentes de un concierto celebrado en 2007 en Hoboken (Nueva Jersey).

El único tema verdaderamente inédito es Someone Out There Loves You —conocido hasta ahora como Stay—. Fue grabado en el mismo directo y nunca antes se había publicado de manera oficial. Al fin podemos disfrutarlo.

El Show: The Black Parade 2026

Antes de cerrar mi crítica de The Black Parade te hablaré de cómo están llevando a los escenarios este reencuentro. La celebración del 20 aniversario comenzó en 2025 con Long Live: The Black Parade, la gira norteamericana en la que la banda tocaba el álbum completo. Evolucionó en 2026, ampliando el show y llevándolo a países de Europa (en julio los tuvimos en Madrid), Asia y Latinoamérica.

Lo atractivo de estos shows es que no se trata de conciertos al uso. My Chemical Romance ha ideado para esta gira un espectáculo dramático con actores, escenas y una narrativa que expande el lore de la historia. Lo curioso es que esa historia no es la trama original del álbum, la de El Paciente, sino una distopía en la que la propia banda ha caído prisionera de su alter ego —que no es otro que el Black Parade— y ahora vive en una ciudad ficticia bajo una cruel dictadura, obligados a tocar el álbum como forma de propaganda política. Está claro que My Chemical Romance se ha esforzado para reinventar el disco de una manera sorprendente.

El show tiene un segundo acto que hace un repaso por los grandes éxitos de otros discos de la banda, incluyendo —donde la logística lo permite— hasta un segundo escenario. En él, suenan temas como Planetary (GO!), Helena o The Ghost of You, entre otros.

Conclusiones: crítica de The Black Parade

Hay muchas maneras de regresar a un álbum. La mía con este disco viene acompañada, no solo de las canciones, sino del recuerdo de aquel movimiento, de la estética, de aquella adolescencia en la que vestirse de una forma determinada no era solo escoger una prenda. Era expresar una emoción colectiva.

Siendo honestos, esta edición de aniversario aporta poca novedad —ya hemos visto que, tan solo una canción es inédita—. Lo que sí aporta es ese reencuentro que a muchos hará sonreír y volver a cantar a pleno pulmón todos estos himnos. Y si alguien tiene la suerte de hacerlo junto a ellos en vivo y en directo, mejor que mejor.


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