Onda Metal Fest 2026: La crónica del festival

onda metal fest cabecera

Repasamos las grandes sorpresas que nos dejó la V edición del Onda Metal Fest en la provincia de Castellón, un evento marcado por un cartel de primer nivel encabezado por la maestría de Dry River y la potencia de Annacrusa, acompañados de dos propuestas demoledoras como Under Cold Sun y Los de El Taller.

Para Rock for Everyone, con una profunda vocación musical e independiente, haber sido el medio de comunicación oficial del festival ha sido todo un honor y un verdadero orgullo.

Esta cobertura nos permitió vivir la experiencia desde dentro y compartir momentos inolvidables codo a codo con la organización, quienes celebraban por todo lo alto su 5º aniversario. Cinco años de pura perseverancia, dedicando sudor y lágrimas para consolidar un espacio digno que la escena rockera y metalera se merece. El Onda Metal Fest volvió a demostrar que cuando las cosas se hacen desde el corazón, la pasión por la música es la única y verdadera protagonista.

Onda Metal Fest: la pasión por el rock como punto de encuentro

Después del apabullante directo del PreOnda Metal Fest, con Vanguard Six, Frenétika y Six Burning Knives, llegaba el plato fuerte en plenas fiestas del popular pueblo castellonense. El Onda Metal Fest regresaba para reivindicar el espacio que el rock y el metal merecen dentro de las celebraciones populares. Una propuesta que, más allá de reunir distintas vertientes de la música pesada, vuelve a poner sobre la mesa la importancia de mantener viva una escena que se alimenta del esfuerzo colectivo.

El festival se celebró en un recinto perfectamente acondicionado para la ocasión. Distintos puestos de merchandising permitían sobrellevar las esperas entre actuaciones, mientras una barra dinámica y volcada, atendida por voluntarios, no dejó seco a ningún asistente. Todo ello con unos precios populares. Una circunstancia que remarca la esencia local y aspiracional de estos eventos, capaces de trascender la vacua avidez de quienes solo buscan convertir una pasión en rédito económico.

Porque la música también necesita espacios donde crecer sin que el acceso a la cultura se convierta en un privilegio. Iniciativas como esta permiten acercar propuestas diferentes a públicos diversos, tender puentes entre generaciones y demostrar que la escena no se sostiene únicamente sobre los grandes nombres, sino también sobre quienes trabajan desde la proximidad para mantener encendida la llama.

Los del Taller: himnos para una tarde de guitarras

El fogonazo lo protagonizaron Los del Taller, quizá una de las bandas menos reconocidas del cartel, pero que ya representan una constante en muchos festivales del perímetro. La formación amenizó las últimas horas de la tarde con un repertorio amplio y heterogéneo de himnos que hicieron tambalear el recinto, con los asistentes más veteranos y el público más joven coreando las canciones.

Mezclando el español con el inglés, el repertorio transitó por temazos como «Animal caliente», «No hay tregua», «No me mires» o «Flojos de pantalón». Un recorrido por algunas de las composiciones más reconocibles de nuestro rock, evocando la ronca voz del maestro Rosendo y recuperando ese rasgueo épico de guitarra que forma parte del imaginario colectivo de varias generaciones.

El turno anglosajón hizo aparecer otras piezas imprescindibles, como «Transilvania» o «Enter Sandman», un himno incombustible de los siempre presentes Metallica. «Beyond the Realms of Death» y «Breaking the Law» moldearon una apariencia más cercana al heavy metal clásico, sin renunciar a ese componente hard rockero y bailable que imprime rebeldía entre riff y solo.

«Sin City», «Whole Lotta Rosie» y «Ace of Spades» enardecieron los últimos compases de una actuación que cumplió su cometido: convertir la espera en una celebración compartida y preparar el terreno para el siguiente concierto. Porque hay canciones que sobreviven al paso del tiempo precisamente por eso, por su capacidad para convocar a un público diverso alrededor de unos mismos acordes.

Annacrusa: la belleza de los contrastes

Annacrusa demostró una vez más que unas coordenadas musicales aparentemente dispares pueden converger para crear un mapa con un recorrido único y precioso. La banda castellonense, liderada por Anna Dobon, evidenció que el esfuerzo y la pasión dan sus frutos. Sin necesidad de filigranas innecesarias ni una pirotecnia que eclipse la calidad, Annacrusa cautivó con sus embrujos musicales. Maravilla tanto la rebosante simpatía de Anna como su versatilidad a los mandos del teclado y la voz. El piano crea una atmósfera de texturas delicadas que, aunada a la rudeza latente de las guitarras, configura un espacio musical difícil de descifrar, pero mágico. Una dualidad que define la personalidad de una formación que transita entre el rock alternativo, los pasajes progresivos, las sutilezas poperas y la contundencia del metal.

El repertorio arrancó con «Leviatán», «Mal de muchos» y «Ventana». Esta última parecía abrir el acceso al paisaje musical que nos estaban brindando. Temas como «A tus pies», «Campo de batalla» y «Destino» continuaron exhibiendo esa versatilidad, aderezada con delicadezas melódicas que, para mí, resultan necesarias en estas disputas desmedidas por ver quién grita más. Porque la contundencia no está reñida con la sensibilidad, ni la melodía necesita renunciar a la oscuridad para encontrar su espacio.

Cantante de Annacrusa en Onda Metal Fest

La banda sabe cuándo apretar y cuándo dejar respirar las composiciones, permitiendo que las melodías encuentren su propio espacio entre las guitarras y los ritmos más contundentes. Annacrusa no necesita escoger entre la crudeza y la delicadeza. Su virtud reside precisamente en hacerlas convivir, demostrando que todavía hay espacio para propuestas que se resisten a las etiquetas y encuentran en los contrastes su mayor fortaleza.

No faltaron composiciones como «Comenzar de cero», «Nunca jamás» y «Sin perdón», antes de encarar los últimos compases con «Tu vacío» y «Bitácora». Un cierre que permite poner en perspectiva la evolución de una banda que ha sabido construir un lenguaje propio a partir de influencias diversas, sin necesidad de anular a ninguna facción de su constructiva guerra musical.

Onda Metal Fest con Annacrusa despidiéndose de su actuación en el festival

Dry River: derroche de carisma y técnica

Jugar cerca de casa siempre otorga un extra de energía, pero lo de Dry River en el Onda Metal Fest fue una auténtica exhibición de maestría escénica y una técnica impecable. Con una entrada multitudinaria y un público entregado desde el primer segundo, la banda volvió a demostrar por qué es una de las formaciones más respetadas y queridas del panorama nacional.

Desde que sonaron los primeros acordes, el sexteto desplegó su característica precisión técnica combinada con melodías pegadizas, líricas trabajadas al milímetro y unos cambios de ritmo que nos trasportan desde su rock progresivo hasta momentos más fuertes. Liderados por la portentosa voz y el carisma de su vocalista Ángel Belinchón, el grupo ofreció un repaso por su discografía, haciendo retumbar el recinto con temas de su álbum Cuarto Creciente y clásicos ya imprescindibles como «Fundido a Negro».

Si algo distingue a un concierto de Dry River es su capacidad para equilibrar la elegancia musical más exigente con una cercanía impregnada de sentido del humor y teatralidad. Entre solo y solo de guitarra, pasajes de teclado deslumbrantes y una sección rítmica muy cuidada, las intervenciones e interacción con los asistentes sacaron continuas sonrisas a un público de todas las edades, (nuestras fotógrafas no podrían de fotografíar sin sacarse la sonrisa de la cara).

Momentos potentes del concierto incluyeron himnos como «Culpable», el despliegue técnico de «La Serpiente», la emotividad en «Me va a faltar el aire» y el imprescindible «Capitán Veneno» cantada a pleno pulmón por todo su público. Dry River no solo cumplió con creces las altísimas expectativas depositadas como cabeza de cartel, sino que refrendó la excelente salud del rock progresivo castellonense. La sintonía entre la banda y el público en Onda convirtió la noche del 23 de octubre en uno de los momento más memorables de la Fira 2026. Una velada que confirmó que cuando el talento y la cercanía se unen sobre un escenario, el resultado no es otro que una velada inolvidable.

Cabe destacar la colaboración de ambas bandas, ya que en Dry River Anna Dobon también tuvo otra aparición estelar interpretando «Me va a faltar el aire» y «Peán» . Anna y Ángel entrelarazon sus voces de una forma tan mágica y con tanta sintonía, que hicieron levantar a todos los asistentes.

Onda Metal Fest 2026 con Dry River

Un broche dorado de trash y energía para cerrar esta edición del Onda Metal Fest

Cerramos las puertas de una noche especial bajando la temperatura ambiental, pero incrementando sustancialmente el ritmo. Under Cold Sun embriagaron el recinto con su pócima thrashera. Con un mecanismo impepinable para alzar los cuernos como gesto natural, una necesidad imperiosa de saltar y cañonazos de energía directa a la cerviz, la banda apuntaló la última hora de la noche con una crudeza incontestable.

Temas como «We Are the Demons», «From Your Mouth» y «Wounds» desencadenaron una arrulladora avalancha de solos, energía y voces apabullantes. La solidez instrumental encontró en las guitarras un elemento vertebrador, alternando los pasajes más ásperos con otros de mayor carga melódica. Un equilibrio que permitió desplegar toda la vorágine de una formación que no necesita demasiados rodeos para demostrar su potencial.

«The Awakening», «Outcry of Pain» y «Such Cruelty» dieron testimonio de esa descarga. El torbellino de cuerpos balanceándose enérgicamente compensó el invierno adelantado que ya arreciaba en el microclima ondense. Un pequeño cosmos de sudor, riffs y decibelios que encontró continuidad con «Our Own Cosmos», antes de encarar los últimos compases con «Fearless» y «Black Hole».

Under Cold Sun puso el broche a la jornada con maestría y vigor, ofreciendo un auténtico recital de músicos de primer nivel provincial, arropados por una hornada de aficionados que volvieron a vivenciar el resultado de la pasión desinteresada. Porque cuando entregas todo tu espíritu y motivación a la consecución de una meta pasional, el resultado es mejor; acabas cumpliendo un sueño.

Muchas gracias por todo el esfuerzo, fortaleza y dedicación. ¡Hasta la próxima edición!

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