Bloodstorm, Sylvania e Injector hicieron vibrar la IV edición de Metalfara. Una jornada de metal, relevo generacional y entrega absoluta por parte de la organización. Hoy os traemos la crónica de Metalfara 2026.
Metalfara 2026: tres generaciones, un escenario y una misma pasión por el metal
La cuarta edición de Metalfara volvió a demostrar que el metal se construye desde los municipios y se sostiene desde la vocación imperecedera de promocionar lo local. Sin una pirotecnia superficial innecesaria, Alfara del Patriarca volvió a demostrar que la ambición no pasa por una superfinanciación pomposa, sino que se puede construir desde la humildad. Con un carácter municipal y cercano, la cuarta edición de Metalfara aproximó a tres generaciones constituidas por Bloodstorm, Sylvania e Injector. Las tres bandas protagonizaron una jornada marcada por la contundencia y la variedad estilística, congregando a un recinto que destilaba emoción desde el primer concierto.
Desde el primer momento, la organización mostró una devoción y un vuelco absoluto en el desarrollo de esta edición, permaneciendo atentos a cualquier pormenor y mostrando la máxima consideración ante cada necesidad que pudiera surgir durante el evento. El resultado fue encomiable, tanto por la nitidez del sonido como por la participación, consolidando así una iniciativa que vuelve a reivindicar el espacio del metal dentro de las celebraciones locales. La cita se desarrolló en los Jardins Municipals de Alfara del Patriarca, un entorno que, integrado en un municipio de marcado carácter histórico y señorial, aportó también una particular personalidad al encuentro.
Desde Rock For Everyone tuvimos además la oportunidad de entrevistar a las tres bandas y conocer de cerca su situación actual. Queremos agradecer especialmente la cordialidad global del evento y la transparencia con la que nos recibieron. Con el apremio habitual de las agendas y aprovechando los breves respiros que nos proporcionaba la prueba de sonido, pudimos conversar con sus integrantes sobre el momento que atraviesan, sus inquietudes y el horizonte que se abre ante cada formación.
Tras los preparativos y con la emoción en las venas, ya estábamos preparados para ver qué nos deparaba la noche.

Bloodstorm: juventud, thrash y ganas de crecer
Inicio la crónica de Metalfara 2026 con Bloodstorm. Fueron los encargados de abrir la jornada y los protagonistas de un arranque especialmente apasionante. No por detrimento de las dos bandazas que los acompañaban, sino por el choque de realidad que le dieron al público. Su propuesta de thrash con tintes death no solo hizo retumbar el recinto, además demolió los prejuicios asentados de muchos metaleros clásicos, quienes pudieron encontrar un horizonte esperanzador en el resurgir del género.
La andanada de riffs empezó con «Psicosophy» donde el recinto comenzaba a vibrar. Aquello no iba a ser una prueba piloto de unos inexpertos, más bien la presentación de quienes buscan romper tabúes y construir un horizonte esperanzador. La descarga continuó con «Rats of Society» y la particular interpretación de «Raining Blood», de Slayer, consiguiendo un resultado magistral. El repaso de Pollution of Truth, su EP, continuó con «Disrespectful Absentee», llevando la velocidad y agresividad al terreno más físico. Tuvimos el placer de escuchar un nuevo tema todavía sin bautizar que no hizo más que subir la intensidad de la velada.
No faltó su guiño a «Ratas», de Soziedad Alkoholika, antes de finalizar con «War Cowards», poniendo así un broche de metal a la noche. La actitud de hierro de estos jóvenes se transmitió a todos los presentes, azuzando al público, correteando entre la asistencia y proyectando un mensaje esperanzador que dejó una sonrisa de ilusión en los rostros de quienes llevan años pronosticando una muerte prematura del género.
Como dice mi compañero Jorge en esta entrada sobre el resurgimiento del Nu Metal, el efecto pendual de las dinámicas sociales convoca la nostalgia y desentierra lo clásico.
Sylvania: épica, transición y memoria
Sylvania tomó el relevo con una formación marcada por la nueva etapa vocal que atraviesa actualmente el grupo. Con Andrés Aranguren, vocalista de Profecía, asumiendo temporalmente las voces, la banda recorrió buena parte de su trayectoria, arrancando con la mágica y pegadiza «Purgatorium». La canción homónima del último trabajo de estudio de la formación valenciana representó el inicio de una descarga que permitió apreciar algunos de los recursos que sostienen la identidad sinfónica y power de Sylvania.
Andrés demostró un dominio ejemplar de la técnica vocal desde la primera canción. A su profesionalidad en la voz se le suma una soltura enérgica que invitaba continuamente al salto y al coreo de los temas. Nadie diría que estaba cubriendo excepcionalmente una vacante, porque parecía plenamente integrado en el conjunto. Andrés sorprendió incluso ejecutando el gutural en «El Río de los Lamentos», otro de los cortes de Purgatorium. El repertorio incluyó también «La Princesa Prometida» y «Finis Templarii», repasando así diferentes etapas de la trayectoria del grupo.
Uno de los momentos más estremecedores aterrizó con «Aunque mi alma se desgarre», presentando el corte con una introducción esperanzadora donde se defendió el heavy metal como refugio del dolor y baluarte de la desesperanza. Porque una canción puede purgar las aflicciones que el alma se resiste a suturar. Más allá del mensaje, el público coreó cada letra. La canción forma parte de Purgatorium y fue presentada por la banda precisamente desde una perspectiva de superación y esperanza..
Otro momento conmovedor llegó con un respiro convertido en un pasaje acústico, con la guitarra de Alberto Tramoyeres junto al cantante, que permitió desnudar la composición y otorgarle otra dimensión. Le siguió una ruptura radical de la atmósfera con el repiqueteo imbatible de las baquetas de Sergio Pinar en un solo de batería atronador.

En este punto merece también una mención especial Sergio Garay, guitarrista de Sylvania y vinculado además a otros proyectos como Curial, cuya propuesta de folk metal combina la contundencia del género con elementos de la tradición musical valenciana.
La triada final llegaría con «Luna Quebrada», «Tu calor será mi voz» y «Vivo en tu memoria», que acabaron de despertar el entusiasmo de los presentes hasta desembocar en un estallido de éxtasis colectivo.
Injector: contundencia y experiencia
Los encargados de cerrar la jornada fueron los invitados a nuestra Comunidad. Cerramos la crónica de Metalfara 2026 con Injector, quienes pusieron el remate de puro metal a la velada, recurriendo a una selección capaz de recorrer diferentes momentos de su trayectoria. Los cartageneros, recién llegados de México, donde llevaron su propuesta al público azteca, demostraron con creces por qué su propuesta ha experimentado un amplio reconocimiento en los últimos años.
El fogonazo arrancó con «March to Kill» y «Unborn Legions» recuperados de Hunt of the Rawhead, mientras «Oppressive Force» y «UTLOA» viajaron hasta Stone Prevails. Cada acorde parecía expandirse hasta dominar por completo el recinto. La banda añadió además «Hit the Lights», homenaje a Metallica que introdujo un clásico absoluto dentro de una descarga ya marcada por la contundencia de su propio repertorio. «Cotard Delusion», perteneciente también a Stone Prevails, funcionó como puente instrumental y atmosférico antes de devolver la intensidad al repertorio.
La parte central permitió recuperar también «Crawling One» y «Resetting Time», dos cortes de Endless Scorn, su trabajo más reciente, antes de atravesar «Path of the Wrathgod» y «Warning Blast». El último álbum de Injector, publicado en diciembre de 2024, buscaba precisamente ese equilibrio entre el thrash veloz y la melodía, algo que se percibió en una interpretación que mantuvo la agresividad sin reducir la propuesta a una sucesión de velocidad y contundencia.
Con unos pogos asomando humildemente entre el público, la vorágine remató los últimos riffs con «Enemy of the Sun» y dejó paso a «Dreadnought Race», que remató la intensidad de la noche, despidiendo así una jornada irrepetible, con un público entregado y esperanzado.

Injector, con sus integrantes dando una clase magistral de virtuosismo y rotundidad, pusieron el punto álgido a una jornada difícil de olvidar. Cada acorde hizo vibrar el escenario, mientras su actitud y profesionalidad reverberaron en los tímpanos de un público entregado y satisfecho ante tres conciertazos dignos del recuerdo.
Conclusiones de la crónica de Metalfara 2026: Un escenario para seguir construyendo escena
Metalfara volvió a evidenciar que la dimensión de un festival no determina su capacidad para generar una experiencia memorable. La implicación de la organización, la variedad del cartel y la respuesta del público construyeron una jornada en la que veteranía y juventud convivieron sin perder sus respectivas identidades.
Quiero agradecer de nuevo la profesionalidad de la organización y su calidez desde el primer momento. Mención especial al equipazo fotográfico compuesto por Lydia y Silvia, que orbitaron el escenario plenamente volcadas en inmortalizar los momentazos que protagonizaron la noche.
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