Crónica de The Rasmus en Barcelona

Crónica Rasmus Barcelona

14 años. 14 años desde la última visita de la banda. Y eso son muchos años. Así que la expectación por disfrutar de The Rasmus en Barcelona, como no podía ser de otra forma, era muy alta. Un concierto que cambió y mejoró su ubicación de la mediana a la grande de Apolo, para ser testigo directo de un show para recordar. Vamos allá con la crónica de The Rasmus en Barcelona.

Barcelona y The Rasmus se echaban de menos

Y Lauri y los suyos no lo hacían simplemente para recordar aquella época dorada de la primera década del 2000 en la que parecía que se iban a comer el mundo, que también, sino que llegaban con un nuevo disco, <<Weirdo>>, bajo el brazo, que poco o nada tiene que envidiar a sus mejores obras. Y eso, para un grupo que lleva tres décadas a su espalda y que un día fue una de las referencias del rock gótico, es algo digno de destacar.

Con una puntualidad exquisita y una puesta en escena con apenas una pantalla a sus espaldas, tan sobria como efectiva, el cuarteto dio el pistoletazo de salida con «Rest in Pieces», primer sencillo de su último trabajo, que ya suponía toda una declaración de intenciones. Un arranque con una energía y una comunión con un público que llenaba la pista de la sala que, con clásicos como «Guilty» y «No Fear», conectaron desde el principio de la descarga.

Rasmus Lauri Barcelona

Como es lógico, su emblemático <<Dead Letters>> tuvo mucha presencia en el repertorio de la noche, un disco que ha envejecido increíblemente bien, con «Time to Burn» como gran muestra de ello. Pero si algo caracteriza a los fineses, es su capacidad para crear melodías emotivas, de esas que te llegan al corazón y te provocan alguna que otra lágrima. Y «Justify» define ese sentimiento a la perfección.

Pasado, presente y futuro

Aunque lo eléctrico, intenso y veloz, también son marca registrada, y con un medley formado por «Bullet», «Still Standing» y «Shot» se adueñaron del calor humano que impregnaba el recinto. Para acto seguido deleitarnos con una de las mejores composiciones de su último disco, «Break These Chains», hacer de esta velada algo «Immortal» y rendir homenaje a una de las típicas canciones infantiles de su país con la preciosa «October & April». ¿Se echó en falta la voz de Annete Olzon? Sí, pero Emppu, majestuosa a la guitarra, demostró su talento vocal sorprendiendo a más de uno.

Y de esta forma, pasado y presente de la banda, iba sonando ante una audiencia totalmente entregada a la causa, con canciones como «First Day of My Life», «Creatures of Chaos», la emotiva «Not Like the Other Girls», su imposible-no-bailar clásico «F-F-F-Falling» o la más reciente «Bansky», con una nueva demostración vocal de Emppu cabalgando con sus riffs bajo la omnipresente y poderosa base rítmica formada por el bajo de Eero (muy comunicativo todo el concierto e incluso animándose a hacer un crowd surfing al final del mismo) y la batería de Aki.

Rasmus Lauri Apolo

Un foco que el cuarteto se repartía pero que, evidentemente, recaía de forma muy especial sobre Lauri, alma y voz de The Rasmus. El público de Barcelona lo sabía y el pequeño gran frontman lo agradecía. Y sí, como decía al principio, 14 años sin venir son demasiados años, y parece que tomaron nota de ello. Y es que, la verdad, «Livin’ in a World Without You» no es lo mismo. Hace mucho tiempo que están «In My Life» y en la de tanta gente, a la que nos enseñaron que no se podía vivir «In the Shadows» (¡Qué locura de canción y qué bonito lo que genera en directo!) y que ser un «Weirdo» es motivo de orgullo.

Final de la crónica de The Rasmus en Barcelona

Pero todo tiene un final, desgraciadamente y especialmente lo bueno, y tras hora y media de recital, llegaba un pequeño bis que aun nos guardaba un regalo muy especial. Una preciosa «Sail Away» al que el público puso emoción, sentir y voz, para despedirse, esta vez sí, con un «Love Is a Bitch» tan enérgico como pegadizo para completar una fiesta de las que se recuerdan con cariño. Ya sabéis The Rasmus, Barcelona os espera de nuevo con los brazos, y el corazón, abiertos. Y una última cosa que me gustaría recordar. Mamá, nunca fue una fase.

Gracias a Ana Tascón por las fotografías del concierto.

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