Crónica de The Volcanics en Madrid

The-Volcanics


El jueves 24 de septiembre, la Gruta 77 fue una gozada. Hoy vengo con la Crónica, The Volcanics

La sala presentaba un buen aforo y desde los primeros riffs quedó claro que allí nadie había venido a mirar el reloj. Aulladores y The Volcanics llegaban desde dos puntos muy diferentes del mapa, pero con el mismo objetivo en común, las ganas de defender sus canciones sobre el escenario y hacer que el público se metiera de lleno en la noche, y vaya si lo consiguieron.

AULLADORES + THE VOLCANICS: CUANDO LA GRUTA 77 ENTRÓ EN ERUPCIÓN

AULLADORES,TRES MÚSICOS Y NINGÚN VACIO
Abrir la noche no suele ser una tarea menor, pero Aulladores calentaron el ambiente con notoria efectividad. El power trío madrileño, formado por Jesús Jiménez a la guitarra y voz, Fernando Mayo al bajo y voces y Javier Torquemada a la batería y voces, lleva desde 2009 desarrollando una manera de entender el rock.

Jesús Jiménez foto de @jose_gonzalez_photo



Aulladores, llegó en 2011, mientras que en 2018 publicarían Antes del Infierno, consolidando una trayectoria construida lejos de los artificios y cerca de los escenarios, y precisamente en directo, es donde la fórmula cobra todo su sentido.

Javier Torquemada foto de @jose_gonzalez_photo



Por momentos, mientras los veía, me venía a la cabeza Leño. No porque Aulladores pretendan imitarlos, sino por esa forma de hacer que una banda de rock suene grande sin necesidad de cubrir cada centímetro del escenario con músicos.

Fernando Mayo foto de @jose_gonzalez_photo

Aulladores comenzaron con el tema antenas y con furia sin piedad, alrededor del Fuego entre cuentos de salvación llenando de riffs el aire fueron trabajando en la siembra en el plan en convertir la noche en una fiesta en un aquelarre.

El formato trío tiene su encanto. Una sola guitarra puede parecer poca artillería para la batalla sonica, pero la de Jesús Jiménez llenó los temas con total solvencia. No había huecos que rellenar. Fernando Mayo y Javier Torquemada formaban una base rítmica perfectamente cimentada, dejando que las canciones avanzasen con naturalidad y pegada.
Todo sonaba acicalado y en su sitio. Sin adornos innecesarios y sin echar en falta una segunda guitarra.

Aulladores hicieron exactamente lo que tenían que hacer: poner la sala a punto para lo que venía después.

CRONICA THE VOLCANICS, ROCK AUSTRALIANO CON mucho encanto

The Volcanics foto de @jose_gonzalez_photo

Desde Perth, Australia Occidental, The Volcanics llevan desde 2003 alimentando su particular cóctel de rock and roll, garage y punk. Siete álbumes jalonan ya una trayectoria que suma títulos como Transmission, Oh Crash…, Black Door o Volatile World, hasta llegar a Too Late To Run, publicado en 2026.

El nuevo disco era una de las razones de su visita, pero después de verlos sobre las tablas queda claro que a The Volcanics hay que medirlos principalmente en directo.


Entonces la Gruta entró en erupción


La banda australiana consiguió que todos los presentes gozásemos como enanos. Bailes, sonrisas y miradas cómplices empezaron a ocupar la sala. El concierto dejó rápidamente de ser algo que ocurría sobre el escenario para convertirse en algo que estaba ocurriendo entre todos. Cada miembro de The Volcanics parecía disfrutar tanto como nosotros.

Johnny Phatouros foto de @jose_gonzalez_photo



Johnny Phatouros ejerció de maestro de ceremonias con una voz que fue una auténtica delicia y una presencia escénica que encajaba como un guante en semejante descarga.

@jose_gonzalez_photo



A su lado, Tommy Hopkins y Bobby Burgess hicieron de las guitarras un auténtico juego de piernas. Recorrían el escenario con una agilidad digna de sus compatriotas los canguros, cruzándose, buscando posiciones y manteniendo la maquinaria visual en movimiento. Dos guitarras bien compenetradas que además de escucharse también se veían.

@jose_gonzalez_photo

Además de ser uno de los miembros históricos de la banda, goza de perfecta actitud sobre el escenario, repito una gozada de músicos.

Y al otro lado del escenario y no menos disfruton, Bobby Burgess. En este too late to run, se lucieron de lo lindo.

Bobby Burgess foto de @jose_gonzalez_photo



Levi Caddy sonó de escándalo. Un bajo profundo, presente y con ese punto que hace que el cuerpo empiece a moverse antes incluso de que uno se dé cuenta.

Levi Caddy foto de @jose_gonzalez_photo

A su lado, Alex Megaw empujó cada tema desde el primer golpe hasta el último, manteniendo el pulso de la banda sin levantar el pie del acelerador.

Quizá lo más destacable estaba en otro sitio, la comunicación entre ellos.

Miradas, movimientos, complicidad. Se palpaba que aquellos cinco músicos estaban disfrutando juntos del escenario. No parecía una banda cumpliendo con un repertorio, sino cinco tipos pasándoselo realmente bien tocando rock and roll. Nosotros, encantados de participar en la fiesta.

No escatimaron. Set list amplio, entrega absoluta y ninguna intención de dejar la gasolina en el depósito. Cada canción servía para volver a levantar la sala y, cuando parecía que aquello ya estaba suficientemente arriba, todavía había margen para apretar un poco más.

Aulladores pusieron sobre la mesa la personalidad del rock madrileño, ese trío que demuestra que no hacen falta demasiados elementos cuando las canciones están bien defendidas.

The Volcanics llegaron desde Perth y convirtieron la Gruta en una pequeña sucursal del rock australiano más sudoroso, directo y festivo.

Dos bandas, dos maneras de entender el rock y una publico que respondió como tenía que responder: con el cuerpo, con las sonrisas y con las ganas de disfrutar.

Esta es mi Crónica, The Volcanics, el jueves, en la Gruta 77, funcionó de maravilla. Para más información de actualidad, te facilito los siguientes enlaces.

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