Hay músicos a los que no hace falta escuchar más de unos segundos para reconocerlos. Jero Ramiro es uno de ellos. Joker, segundo adelanto del álbum La Cuna del Mal, tiene mucho de eso: no pretende descubrirnos una faceta inesperada del guitarrista madrileño, sino recordarnos por qué lleva tantos años siendo uno de los nombres propios del heavy metal nacional. Os traigo la reseña de el joker de Jero Ramiro.

Mucho más que una guitarra
Si el primer adelanto, La Cuna del Mal, servía para presentar las credenciales de esta nueva etapa, Joker resulta quizá más inmediato. El riff es el verdadero protagonista del tema, con guitarra y bajo avanzando juntos sobre una base rítmica contundente. No hay demasiados rodeos: entra, golpea y establece rápidamente el terreno sobre el que se va a mover la canción. Y aquí aparece una de las primeras cosas que me están gustando de este nuevo proyecto: no da la sensación de estar construido únicamente alrededor de Jero y su guitarra. Evidentemente sabemos quién está al frente, y sería absurdo intentar esconderlo, pero el tema funciona como canción de una banda y no como excusa para encadenar demostraciones técnicas. Javier Canseco y Rodrigo de Lucas forman una sección rítmica con bastante peso y hacen que el tema tenga cuerpo más allá de las seis cuerdas.
Una nueva voz para una nueva etapa
El tema también deja patente que la elección de Isaac Palón empieza a cobrar cada vez más sentido. Teníamos curiosidad por comprobar cómo encajaría una voz diferente sobre unas composiciones que inevitablemente llevan el sello de Jero, y precisamente ahí está parte de la gracia. Palón tiene potencia y ese punto áspero que necesita un tema como este, pero sin intentar ocupará el lugar de nadie. Eso ayuda a que el proyecto empiece a construir una identidad propia en lugar de sonar simplemente a una prolongación de etapas anteriores. Porque las comparaciones con Saratoga van a existir. Es inevitable. Después de tantos años, hay una forma de construir riffs, melodías y solos que pertenece al lenguaje musical de Jero y que no desaparece porque cambie el nombre que aparece en la portada.

¿Renovarse o seguir siendo uno mismo?
Joker suena a Jero Ramiro. Para bien y, dependiendo de lo que busque cada uno, quizá también para mal. Quien esperase que su salida de Saratoga desembocara en una reinvención radical probablemente no la va a encontrar aquí. Joker no viene a darle la vuelta al heavy metal ni parece tener ninguna intención de hacerlo. Se mueve en un terreno clásico, reconocible y bastante cómodo para su autor.
En ocasiones existe cierta obsesión por exigir a músicos con décadas de trayectoria que demuestren constantemente que pueden convertirse en algo distinto. Jero parece haber elegido el camino contrario: hacer exactamente el tipo de música que quiere hacer y apoyarse en aquello que sabe hacer especialmente bien. Eso sí, después de dos adelantos, mi principal duda de cara a La Cuna del Mal está precisamente ahí. El sonido y la personalidad están claros; ahora falta comprobar hasta dónde puede llevarlos a lo largo de once canciones sin que esa familiaridad termine jugando en su contra. Un riff efectivo funciona estupendamente durante unos minutos. Un álbum completo necesita algo más: contrastes, canciones capaces de diferenciarse entre sí y momentos que justifiquen volver al disco una vez pasada la novedad.
Todavía quedan cartas por jugar
El videoclip del tema es sencillo, basado en una intercalación de escenas del Joker con planos de la banda tocando bajo luces moradas. Tampoco parece necesitar mucho más. A estas alturas de su carrera, Jero no necesita impresionar con grandes producciones ni demostrar que sabe tocar la guitarra. Lo que tiene que demostrar es que todavía tiene buenas canciones que escribir. Con Joker, de momento, va por buen camino
Si os ha gustado la reseña de el Joker de Jero Ramiro, os dejo con más contenido de interés:

