Reseña de Alcázares de Impureza

¿A qué suena el death metal técnico cuando lo mezclas con flamenco y folklore español? Si nunca te habías hecho esta pregunta, es el momento de descubrirlo con Alcázares, el nuevo disco de los franceses Impureza. Y ya te adelantamos de que el resultado es tan exótico como suena. Sorprendente, inesperado y más que interesante es la música que la banda franco-española nos trae en su nuevo disco, así que aquí te dejamos la reseña de Alcázares.

Brutalidad flamenca

Si bien ya hemos visto en no pocas ocasiones como el rock y el metal se fundían con la música flamenca, desde los clásicos de Medina Azahara a los muy interesantes trabajos de Fausto Taranto o Breed 77, lo que nos ofrece Impureza es algo que va mucho más allá. Sinceramente, desconozco si hay otra banda que haga un estilo como el suyo, donde el death metal se combina magistralmente con la jondura (sí, con J de jondo) del flamenco, de una manera tan brutal y a la vez tan imaginativa.

Verdiales sirve como introducción instrumental, ya dejando un buen rastro de por donde van los tiros. Guitarra flamenca y orquestaciones oscuras al compás de este palo flamenco, no muy conocido. El tema da paso a Bajo Las Tizonas de Toledo, el primer trallazo del disco. Caña sin miramientos desde el primer momento, y los sones flamencos embriagándolo todo. La voz de Esteban irrumpe como un rayo en medio de la tormenta para contarnos la historia del Cid, un personaje ya tratado por otras muchas bandas, pero nunca con esta crudeza y brutalidad. Las partes melódicas me encajan a la perfección, aunque el interludio de guitarra flamenca si lo veo algo más forzado. Aun así, el tema es una carta de presentación magnífica para este disco.

Y de Toledo subimos a Asturias en Covadonga, que mantiene el endiablado ritmo sin bajar un ápice la intensidad. Sesgos ideológicos y religiosos aparte, la canción es toda una lección de Historia sobre la figura de Don Pelayo (casi como una versión extrema del mítico clásico de Avalanch). Me gusta mucho cuando las orquestaciones vuelven a aparecer, aunque tengan un papel algo más testimonial. Las voces limpias también encajan a la perfección entre esta tormenta de caos controlado.

Un tenebroso viaje por la Iberia perdida

Pestilencia trastoca bastante con su comienzo, jugueteando con sones latinos, pero con la guitarra flamenca bien presente. Momento perfecto para hablar de Floriant Saillard, el bajista de la banda, que va dejando detalles exquisitos aquí y allá en todo el álbum, pero que en el inicio de este tema se marca un solo para quitarse el sombrero. Y luego, por supuesto, más caña. Con una letra centrada en la Peste Negra y su paso por la península, el tono de la banda roza el grindcore por momentos, pasando en apenas segundos al death más técnico.

Reconquistar Al-Ándalus nos trae sones del norte de África en su inicio, para pasar a la tralla en su estrofa. El tema suena muy pesado, pero sin perder esos detalles técnicos que siempre se agradecen, y el interludio flamenco sí que me encaja mejor en esta canción. Murallas sirve de interludio parteaguas en el disco, un precioso pasaje puramente flamenco a guitarra, palmas y cajón. Y con La Orden del Yelmo Negro, el grupo vuelve a darnos cera de la buena, con riffs endemoniados que se van entrelazando para dar paso a las voces, que parecen salidas del mismísimo averno. Aquí, los templarios son los protagonistas.

Sones oscuros dan comienza a Castigos Eclesiásticos, con el bajo de nuevo como protagonista junto a la guitarra flamenca. Y luego, más oscuridad, de la mano de la Santa Inquisición. Y si le faltaba algo a este disco, ahora llegan los «resucitados» en El Ejército de los Fallecidos de Alarcos, con la historia de una de las más cruentas batallas acontecidas durante la Reconquista. No puedo dejar de congratularme por ese pequeño guiño al grupo Triana y su Hijos del Agobio al inicio del estribillo.

Reseña de Alcázares

Conclusiones de la reseña de Alcázares

Con Ruina del Alcázar nos aproximamos ya al final de esta travesía, que culminará en Santa Inquisición, el último tema del trabajo. Y por supuesto, hay que terminar por todo lo alto. La palabra brutalidad se queda corta ante la reverenda demostración de crudeza de la banda en el inicio de esta canción. Claro que para hablar de la Inquisición no puedes utilizar metáforas cuquis y pianos baladescos (¿o tal vez sí?). El tema se desarrolla sin dar prácticamente un respiro, La verdad es que la voz de Torquemada jamás sonó tan aterradora… al menos en este siglo.

Y así termina la reseña de Alcázares, un disco que es todo un viaje a nuestro pasado, oscuro y cruel, pero también real. Un hito para Impureza, que han dado lo que considero un paso de gigante en su carrera con este disco cuya producción hace honor a su música, llena de intensidad pero también de matices.

Si te ha gustado esta reseña, te recomendamos echar un vistazo a nuestra opinión sobre el nuevo disco de The Devil Wears Prada, y al nuevo tema de Against Myself junto a Saurom. También puedes ver nuestra entrevista a No Quiero en nuestro canal de YouTube.

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