La banda liderada por Myles Kennedy y Mark Tremonti regresa con un disco homónimo, lo que ya deja claro desde el título que vamos a escuchar algo cien por cien Alter Bridge. Riffs cañeros, melodías pegadizas y con mucho gusto y unos solos marca de la casa, todo eso es lo que vas a poder encontrar en nuestra reseña de Alter Bridge, el nuevo disco de los norteamericanos.
Así suena el nuevo disco de Alter Bridge
Han pasado cuatro años desde el anterior lanzamiento de Alter Bridge, y los fans han esperado pacientemente para escuchar este nuevo material. Con Kennedy ocupado en sus diferentes proyectos y el resto de la banda resucitando a Creed, estaba claro que el nuevo disco tardaría algo más en llegar. Había muchas expectativas por ver cómo el grupo encaraba el nuevo material, y lo cierto es que la espera ha valido la pena.
Silent Divide abre el nuevo trabajo con uno de esos riffs matadores que te ponen en tu sitio desde el segundo uno. La canción evoluciona sin muchas florituras, aunque es imposible no quedarse maravillado, una vez más, por el despliegue vocal de Myles Kennedy. Sea el proyecto que sea, le pongan donde le pongan, este muchacho tiene puro rock en su garganta. En Rue The Day, su voz se vuelve más oscura y grave, demostrando que domina por completo ese registro. El estribillo tiene cierto regusto dosmilero que le va de maravilla, auspiciado por una producción que sigue engrandeciendo cada elemento del tema. Una de las cosas que más me ha gustado siempre de Alter Bridge es la manera tan peculiar de generar armonía y musicalidad utilizando solo bajo, guitarra y voces.
Y después de dos temas algo más contenidos, Power Down nos mete, irónicamente, un chute de adrenalina. Un tema concebido para el directo que funciona como un tiro. El solo de Tremonti, como siempre, una clase magistral de virtuosismo y buen gusto. Las afiladas guitarras vuelven a marcar el ritmo en Trust In Me, un tema más acompasado, que incluye a Tremonti como voz principal. aunque sin menospreciar su trabajo, Kennedy se lo come por completo cuando entra a cantar. El estribillo está bastante bien, y esa parte de interludio funciona dando aire a un tema interesante.
Una banda con las ideas muy claras
Disregarded trae de nuevo la tralla a primer plano, con un inicio rotundo y sonido que por momentos roza el nu metal. El único tema del disco en bajar de cuatro minutos, por cierto. Lo cual, de hecho, no es ningún problema. ¿Para qué hacer canciones cortas si sabes perfectamente lo que necesitas en un tema? Con Tested and Able, el grupo vuelve a darle una patada en el trasero al algoritmo, marcándose un riff pesadísimo ponernos firmes. El estribillo nos lleva a un terreno melódico inesperado y espléndido. Personalmente, de las mejores del disco.
Entramos en What Lies Within, uno de los temas que ya pudimos escuchar como adelanto de este trabajo. Una elección lógica por su sonido continuista con respecto a lo último que hemos escuchado de Alter Bridge. Con ese punto poderoso y a la vez decadente, lleno de teatralidad en su estribillo. Con algunos arreglos de teclado y retoques aquí y allá, esto podría ser un tema de Ghost perfectamente. Y el solo es una auténtica locura. Con Hang By a Thread, el grupo decide frenar un poco y regalarnos un precioso tema acústico, con la voz de Myles Kennedy demostrando una vez más que no hay registro que se le resista. Algo típico el tema, pero sirve bien como contrapunto perfecto a la locura de distorsión que supone el resto del disco.
El inquietante inicio de Scales Are Falling podría firmarlo perfectamente Dream Theater, aunque es cierto que el tema se desarrolla luego de una manera más habitual, lo cual no le resta ni un ápice de valor. Playing Aces también sorprende por su demoledor comienzo, haciéndose inmenso con ese estribillo en mayores, más luminoso de lo habitual. Mientras Tremonti siga sacándose estos riffs de la manga, Alter Bridge seguirán en lo más alto.
Alter Bridge y la ambición de dar siempre un paso más
Enfilamos la recta final con What Are You Waiting For, que está lleno de buenos arreglos y melodías con gancho. Un tema efectivo, pero sabiendo lo que viene detrás, es algo así como el entrante del verdadero plato principal que supone Slave To Master. Se trata del tema más ambicioso y extenso de la discografía de Alter Bridge, una inconmensurable obra de virtuosismo de más de nueve minutos donde cabe absolutamente todo.
Tras la introducción, el tema se desata, guiado por la voz de Myles Kennedy, que vuelve a mostrarse imperial, cantando con un gusto exquisito. El desarrollo del tema es muy lógico, sin grandes saltos, más allá de ese parón tras la introducción. Los solos son una delicia, y nos van transportando en la parte final hacia la conclusión. Casi sin que nos demos cuenta han pasado nueve minutos, y casi pediríamos otros diez más.
Conclusiones de la reseña de Alter Bridge
Se esperaba mucho de este nuevo disco de Alter Bridge, y los norteamericanos no han decepcionado. A la vista del resultado, parece que sus aventuras en otros proyectos les han venido de maravilla para crear un disco sólido, con temas que son desde ya clásicos de la banda, y con un enfoque ambicioso sin perder de vista la esencia que les ha puesto donde están. Se habla mucho del tan temido «relevo generacional» en el rock, y aunque estos tipos no sean precisamente unos jovenzuelos, creo que tienen la suficiente experiencia y talento como para ser la nueva gran banda de estadios. Eso sí, los fans de lo clásico deben abrir un poco más las orejas y plantearse escuchar a otros grupos para que la rueda siga girando, porque si no…
Si te ha gustado la reseña de Alter Bridge, te animamos a que eches un vistazo a la agenda de conciertos de febrero en Madrid, y a nuestra opinión sobre lo nuevo de Märvel. Por último, también puedes ver la entrevista a Mägo de Oz en nuestro canal.


