Fontaines D.C. publica Dopamine Chamber, su quinto álbum de larga duración. Pieza que recoge una sorpresiva colaboración y que presenta una evolución estilística a nivel compositivo para la banda, priorizando el desarrollo de atmósferas oscuras y cinematográficas a partes iguales. Aquí tenéis mi reseña de Dopamine Chamber.
Dopamine Chamber de Fontaines D.C.
Habiendo podido escuchar previamente sus tres adelantos: Marianne, Tongue y Where Is Gone?, este último se convirtió en el indiscutible centro de atención, además de ser un completo aliciente para escuchar el álbum debido a la electrizante alianza entre la artista catalana y el quinteto dublinés. Una unión que conecta a una de las figuras más relevantes de la música global con una de las bandas indispensables de la escena alternativa actual.

Marianne, segundo corte siguiendo a Six Shot Morning en el álbum, tema aplaudido por la capacidad de generar densidad y atmósfera mediante sintetizadores, representando el primer paso evolutivo de la banda. Sin embargo, de los tres singles, el que más llama mi atención es, sin duda, Tongue, corte de espíritu urbano muy propio de Sleep Token.
Parte A: Nostalgia ochentera
A pesar de ser una banda joven, es notable cierta nostalgia por la música de aquella etapa dorada, con sintetizadores y bajos envolventes que acunan la línea melódica vocal; así es la primera parte del álbum, desde Six Shot Morning hasta Tongue (no incluida).
Six Shot Morning es la pista que abre el disco y el segundo tema más largo después de Where Is Gone?, jugando totalmente en su contra, pues como introducción es muy largo y termina decayendo en tedio. Aun así es decente. Mimesis y Demolition son los otros temas que más siguen ese «ochenterismo» de la primera parte del álbum. Happy For You rompe la estética ochentera, desplazándose al estilo típico de la banda; el tema funciona como transición, siendo un error colocarlo antes de Demolition.
Con este último corte finaliza la denominada «Parte A», una sección novedosa que revive la cultura pop ochentera adaptándola a tiempos modernos. En síntesis, diría que es una versión oscura y moderna de aquel mítico Running Up The Hill de Kate Bush, tema muy presente en la actualidad debido a su aparición en la serie Stranger Things.
Parte B: Vanguardismo actual
Esta segunda parte comienza con Tongue, ya etiquetada (a mi criterio) como el mejor corte del álbum. Siguiendo el curso natural del trabajo, encontramos One Man, una canción muy en la línea de U2 donde la voz de Grian llega a parecerse tremendamente a la de Bono; un matiz vocal y atmosférico que se extiende también a Japan.
Where Is Gone?, octavo corte y de lejos el que más ha dado y dará que hablar, es la mágica y oscura colaboración con Rosalía. Igual de oscuro es Intimate, último corte del álbum, que fusiona el estilo urbano con los sintetizadores del principio, aunque esta vez suenan más modernos.
Por último, You Miss Me mantiene en la estrofa esa oscuridad fría tan característica del álbum, para luego en el estribillo cambiar al estilo «Udosita» propio de cortes como One Man o Japan, pero manteniendo la voz característica de Grian.
Fontaines D.C: Dopamine Chamber (luces y sombras)
Al ser Dopamine Chamber un trabajo sumamente arriesgado, es comprensible que ciertas cosas no funcionen; muy probablemente esto sea intencionado. En lo personal, la primera mitad del álbum me resulta densa e incluso monótona, manteniendo una sensación de escuchar la misma canción en bucle. Sin embargo, esta falta de dinamismo termina jugando a favor de la Parte B, actuando como un alivio refrescante frente a tanto sintetizador y devolviendo el interés al oyente con auténticas joyas.

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