Tras 5 años de dudas y ausencia de la Musa, el pasado día 3 de julio, la banda portuguesa acaba de lanzar lo que podría llegar a ser el “Irreligious del siglo XXI”, volviendo a los temas del romanticismo más mágico y oscuro envueltos en una atmósfera gélida e impredecible.
Según la humilde opinión del grupo, este último lanzamiento podría salvar la escena del metal gótico del aburrimiento y al mismo tiempo, de la pérdida del mensaje original, pero… ¿Será eso cierto? Vamos con la reseña de Far From God.
Far From God (2026) arranca con el tema Cross Your Heart, una melodía post-punk que presenta a un Fernando Ribeiro con una voz mucho más relajada y melancólica que en los álbumes que lo precedieron, recordándonos a los graves aterciopelados de Peter Steele. La letra es un Tempus Fugit en toda regla: la reflexión que surge sobre la fugacidad de la vida al observar unas lápidas con altares y flores.
Lo sigue la canción homónima, un acercamiento más rock gótico a un tema muy recurrente en la trayectoria de la banda (que además atraviesa todo el álbum): el vampirismo como forma de reflexión filosófica sobre la vida, la muerte, la pasión y el amor.
Biblical sigue explorando esto mismo, profundizando en los límites del amor. The Great Wolf in the Sky (feat. Alicia Nuhro) toma una clara inspiración de Pink Floyd, con un sonido recurrente de sintetizador similar a un lamento agudo que asciende y desciende como lo hacía Clare Torry y un susurro grave que anuncia el caos: un solo de guitarra que crea un paralelismo con el momento álgido de The Great Gig in theSky. Además, traen de vuelta uno de los elementos más representativos de la banda: los lobos.
Conclusiones de la reseña de Far From God
Your Promise of Light nos ofrece la experiencia de la crisis existencial y religiosa acompañada de riffs adictivos. For the Love of Mortals se aproxima a la balada gótica alternando solos de guitarra con el dolor de lo que no se puede tener, creando una dinámica responsorial entre sentimiento intelectualizado y sentimiento puro. En Our Freedom to Fall hay growls que dan gusto y un enfoque muy sartriano sobre los errores no enmendables: que son parte de la condición misma de la existencia
humana.
Por último, Reconquista cierra por todo lo alto con unos riffs hipnóticos y ágiles que nos despiertan de la sombría ensoñación que nos ha engullido durante estos 42 minutos para, finalmente, descargar sobre nosotros toda la oscuridad aún latente en las cuerdas vocales, los instrumentos y las almas de quienes los portan. Un final sublime, que hace honor a su nombre, para un merecido regreso de un Moonspell que no tiene planeado quedarse rezagado en antiguas glorias. Tremendo.
Espero que os haya gustado esta reseña de Far From God. Nos despedimos, como siempre, con más contenido de interés:

