El proyecto en solitario de Javier Domínguez, alias Zeta, el ex vocalista de Mägo de Oz, por fin ha lanzado su primer álbum completo. Un trabajo conceptual en el que el power y el hard rock melódico se mezclan con letras de fantasía y ciencia ficción, influidas claramente por obras de animación como Caballeros del Zodíaco o Dragon Ball. Esta es nuestra reseña de Primer Encuentro, el álbum debut de Z Legacy.
Así suena Primer Encuentro, el nuevo disco de Z Legacy
La primera sorpresa que nos llevamos es no encontrar ningún tipo de Intro épica para este trabajo. El disco comienza con Directo al Cielo, el inicio de la historia conceptual en la que el hombre viaja al cosmos en busca de nuevos horizontes. El tema, que ya apareció como single hace tiempo, es un trallazo que deja bien claro de qué va esto: power metal con muy buen gusto, melodías vocales pegadizas y letras que podrían formar parte de cualquier opeining de anime (dicho en el mejor de los sentidos).
El disco continúa sin bajar el ritmo con Los 1000 Guerreros, donde la historia se sigue desarrollando. Los riffs de Cheves Miranda suenan muy potentes, y el estribillo se vuelve coreable. Así llegamos a Hasta El Último Confín, la balada del disco, con la inestimable colaboración de Patricia Tapia. Un tema mucho más tranquilo, pero hermoso a su manera, alejado de la típicas baladas que solemos escuchar en los discos de metal modernos. Con una producción intimista, me resulta refrescante escuchar este tipo de canciones, que además suponen una necesaria variación sobre el resto del disco.
Destino : Vega (Todos Somos Uno) nos trae más influencias ochenteras, con un magnífico riff inicial. La voz de Zeta se desenvuelve de forma espectacular durante todo el tema, conjugando tonos medios y altos. La Diosa de Un Pueblo (La Tierra de Isis) se nos presenta con unos coros de batalla que van desarrollándose durante los casi diez minutos de la canción, la más larga de todo el trabajo. Aquí encontramos de todo, desde órganos muy de los 70 hasta estribillos épicos, con un Zeta cantando con mucha más rabia, acercándose por momentos a algunos temas de Mägo de Oz.
Una epopeya sideral con un broche inmejorable
El concepto del disco gira en torno al viaje de un humano llamado Adam, que debe enfrentarse a un ser alienígena para asegurar el futuro de nuestro planeta. Una historia que, desde nuestra perspectiva, puede sonar algo extraña, pero ahí están grupos como Gloryhammer o Angus McSix mezclando este tipo de conceptos con mucho éxito. Siempre Debemos Luchar (La Batalla de Tiamat) se abre con un sintetizador muy 80s, y se notan ciertos cambios en la producción. Esto de sacar temas cada pocos meses para luego reunirlos en un mismo disco puede generar ciertos desajustes cuando uno escucha el álbum completo.
Estamos casi llegando al final, y ahora se nos presenta Un Ser Reptiliano (La Antártida), un tema en el que se nos muestra el «villano» de la obra. Una canción más oscura donde destaca la voz de Zeta, tanto en los coros como en las líneas vocales de las estrofas. Con el rey reptiliano ya presentado, toca luchar contra él en busca de Otra Religión. Me encanta como comienza esta penúltima canción, con esos teclados tan atmosféricos. Musicalmente es el mejor tema del álbum, con un montón de pasajes diferentes.
Y llegamos al final con la última gran sorpresa, E.D.E.N., el broche de oro para este Primer Encuentro. Y es que encontramos la colaboración de Fabio Lione, ex cantante de Rhapsody, y sin duda una de las voces más influyentes del power metal. El italiano aparece cantando en nuestro idioma, en un tema con una clara influencia sinfónica sobre la que se mueve como pez en el agua. La canción nos habla sobre el enfrentamiento final entre Adam y el ser reptiliano, combinando las partes de Lione y de Zeta. Casi nueve minutos de intensidad, de interludios musicales y coros épicos. Un gran broche para este Primer Encuentro.
Conclusiones de la reseña de Primer Encuentro
El primer trabajo de Z Legacy sorprende por su variedad, la originalidad de sus letras y sus exuberantes arreglos. Teniendo en cuenta que es solo el primer paso de este proyecto, está claro que Zeta ha ido con todo para demostrar lo que es capaz de hacer. Un disco que podría tener más visibilidad en Latinoamérica que en España, pero que merece ser oído sin prejuicios y con la mente abierta, como si nos dejáramos llevar en un viaje hacia las estrellas.
Si te ha gustado esta reseña, te animamos a que eches un vistazo a Atonement, lo nuevo de Lost In Existence, o a la crónica del concierto de Fito y Fitipaldis en Madrid. Y por supuesto, a nuestra última entrevista en vídeo a Mägo de Oz.

