Siete capítulos para volver a sentirse libres. Cuando Toundra vuelve el silencio se rompe.
Hay discos que sirven para abrir las ventanas, dejar que entre aire fresco y comprobar qué queda en pie después de una tormenta. Cuatro años después de Hex. Os dejo con la Reseña de Siete de Toundra.

Toundra regresan esta madrugada con Siete, su séptimo álbum de estudio, dispuestos a inaugurar una etapa en la que la libertad creativa vuelve a ocupar el centro de la mesa.
Madrid, instrumentos y muchos km de carretera
Formados en Madrid en 2007, Toundra se han convertido en uno de los nombres fundamentales del post-rock instrumental estatal, llevando su propuesta mucho más allá de nuestras fronteras. Desde sus primeros trabajos, I y II, hasta la consolidación alcanzada con III y IV, el cuarteto ha desarrollado una identidad reconocible, guitarras que construyen paisajes, bases rítmicas capaces de levantar muros y melodías que encuentran la manera de abrir una grieta por la que llegar a ti.

CUATRO MÚSICOS, UNA NUEVA DESCARGA
En esta nueva etapa, Alberto Tocados sostiene el bajo y amplía el paisaje sonoro desde los sintetizadores; Álex Pérez Cañada se ocupa de la batería; David López, Macón, continúa al frente de la guitarra; y Jorge García Escalona se incorpora a las guitarras y los sintetizadores, aportando una nueva dimensión a la arquitectura sonora del grupo. La nueva formación abre posibilidades y esa es una de las claves de Siete, las texturas electrónicas adquieren mayor protagonismo sin borrar las señas de identidad de la banda.
Reseña de Siete de Toundra tema a tema
Rapier LA PRIMERA ESTOCADA
El primer corte y primer adelanto del álbum funciona como muestra de lo que se viene. Rapier recupera el gusto por las composiciones de largo recorrido, esas estructuras que no necesitan enseñar todas sus cartas en los primeros compases. La guitarra va trazando el camino mientras la base rítmica sostiene el avance y los sintetizadores ensanchan el horizonte.
Eina LA TENSIÓN TAMBIÉN SABE JUGAR
La apuesta de esta etapa pasa por conceder espacio a las texturas, dejar que los instrumentos dialoguen y evitar que la intensidad se convierta en una carrera permanente. Construyendo desde una emocionalidad más reposada igual de contundente.
Wispar SIN PALABRAS, PERO CON MUCHO QUE CONTAR
Wispar ocupa el tercer lugar del repertorio y prolonga el recorrido antes de llegar a Costa Roja. Las guitarras siguen siendo parte esencial de su identidad, pero el espacio sonoro ya no depende exclusivamente de ellas, los sintetizadores amplían las posibilidades de una formación que ha decidido permitirse otros caminos. Este tema es de momento el que más me ha gustado, se te abalanza cual estampida sónica.
Costa Roja PAISAJES QUE NO NECESITAN VOZ
El título de Costa Roja evoca un paisaje más dentro del universo de Toundra. Los nombres funcionan como puertas de entrada, sugieren imágenes, pero dejan que sea la música quien termine de dibujarlas.
30960 CUATRO MINUTOS PARA DEJAR HUELLA
El título corresponde al código postal de Sant Feliu de Guíxols, localidad ligada a la historia de Toundra y a las grabaciones de buena parte de su música en los estudios Ultramarinos Costa Brava. La referencia convierte un lugar que forma parte de la biografía de una banda en materia sonora. Construyen un muro sónico.
Sizigia ALINEANDO LOS PLANETAS
El título evoca una alineación de cuerpos celestes, una imagen que encaja con una banda acostumbrada a trabajar con tensiones, movimientos y encuentros entre diferentes elementos.
En Siete, los sintetizadores amplían la paleta sin desplazar el protagonismo de los instrumentos tradicionales.
El reto está en conseguir que todas esas capas encuentren su sitio y que la experimentación no se convierta en un ejercicio de laboratorio.
Uniforme EL FINAL ES OTRA PUERTA DE ENTRADA
El álbum cierra con Uniforme, una elección que invita a pensar en la identidad colectiva después de todo el recorrido.
Tras los cambios de formación, el periodo de incertidumbre y la decisión de recuperar el control sobre su propio proyecto, Toundra llegan a este último capítulo con una pregunta inevitable
Hay algo saludable en que una banda con la trayectoria de Toundra se permita detenerse, revisar el camino y preguntarse qué quiere hacer a continuación. Después de Hex, el regreso no se limita a cumplir con el calendario discográfico. Siete inaugura una etapa marcada por una formación renovada, una mayor presencia de la electrónica y la apuesta por la autoedición.
El post-rock instrumental corre el riesgo de convertirse en una colección de crescendos previsibles cuando sus protagonistas confunden identidad con repetición. Toundra parecen dispuestos a recuperar margen de maniobra y a concederse el lujo de experimentar sin la obligación de demostrar algo a cada compás.
Siete es el número de una nueva etapa para una banda que ha decidido seguir escribiendo su historia con sus propias reglas. Porque hay veces en las que volver no significa regresar al mismo sitio, sino descubrir que todavía queda carretera por delante.
Aquí concluye mi RESEÑA DE SIETE de TOUNDRA. Os dejo los siguientes enlaces para que os podáis mantener informados de todas las novedades del panorama musical.

