Ekyrian presenta Hierro y Sangre después de más una década construyendo un universo propio a base de folk metal, fantasía y relatos de aventuras. Os traemos la reseña de Hierro y Sangre de Ekyrian. Con este disco, la banda madrileña da un paso más y se atreve por primera vez con un trabajo plenamente conceptual: una única historia que avanza entre folk, power metal, pasajes sinfónicos y numerosos diálogos, creciendo en intensidad hasta convertir el disco en algo más cercano a una pequeña obra narrativa que a una simple colección de canciones.
Primum y las grandes preguntas de la humanidad
En el centro de todo está Primum, un autómata que comienza a desarrollar consciencia y a formularse algunas de las preguntas más antiguas de la humanidad: ¿qué somos?, ¿dónde reside la consciencia?, ¿somos realmente libres? y, sobre todo, ¿si una máquina siente y piensa, sigue siendo una máquina? El enfrentamiento entre humanos y autómatas sirve así para hablar de identidad, libre albedrío y determinismo, rozando incluso la vieja idea del Demonio de Laplace: si cada decisión es consecuencia inevitable de aquello que ocurrió antes, quizá la distancia entre un mecanismo y nosotros no sea tan grande como querríamos creer.
Cuando la música también cuenta la historia
Musicalmente, Hierro y Sangre acierta al hacer que esa historia no viva únicamente en las letras. Es la propia música la que va transformándose con ella. En ocho cortes y poco más de media hora, el folk dibuja los escenarios, los diálogos abren y cierran escenas y el power metal aparece cada vez con mayor fuerza a medida que las dudas dejan paso al conflicto. La mezcla corre además a cargo de Aitor Balda, flautista de la formación y una de las principales firmas compositivas del EP, mientras que Simone Mularoni se ocupa del mastering.
Del descubrimiento al conflicto de Ekyrian Hierro y Sangre
El comienzo todavía conserva la sensación de descubrimiento, casi de relato contado a media luz, pero pronto las guitarras empiezan a endurecerse y las distorsiones ganan terreno. La curiosidad se convierte en desconfianza, la desconfianza en enfrentamiento y la tensión termina por estallar en El Parlamento de los Autómatas, primer single y uno de los grandes momentos del disco. Un Sueño Quebrado recoge después las consecuencias de ese choque y mantiene el pulso dramático antes de que todo vuelva a apagarse en Una Pregunta sin Respuesta. Después del estruendo queda Primum. Ha sobrevivido, pero no ha encontrado aquello que buscaba. Y cuando todo termina, las preguntas siguen ahí.
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