En la entrada de hoy analizaremos el primer LP de la banda Tabernis: Seasons of the Dark Hive. Una propuesta musical atípica en la escena del Metal europeo que llamará la atención de más de uno.
Tabernis: un viaje a otro tiempo
La banda, de origen alemán, está formada principalmente por un duo que consiste en gaita medieval (o eso afirman su web) y percusión. Una agrupación que, sin ser novedosa, ya que propuestas parecidas se ven de vez en cuando, tiene el encanto de la sencillez que implica una banda compuesta por dos instrumentos (aunque se añadan efectos y otros agregados sonoros).
Tabernis nos ofrece una propuesta que va más allá de lo musical. Nos propone un viaje a otro tiempo, construye un mundo característico con sus melodías sinuosas y repetitivas, que nos inducen una suerte de trance «místico» medieval. Títulos en latín, bordón, modos Gregorianos y ritmos sencillos y machacones, conforman la atmósfera que la banda genera a su alrededor.
Seasons of the Dark Hive: el álbum
El álbum comienza con Sanctus a modo de presentación. Una declaración de intenciones que nos mete de lleno en el mundo «Dark Folk» de Tabernis. Caldeados ya los ánimos, el álbum continua en una línea muy parecida con los siguientes temas: Tenebrae y Noctilis pistas bastante potentes y oscuras, con un carácter solemne y una atmósfera opresiva . Mel Obscurum es un tema que nos invita a reflexionar, puesto que se dedica al pueblo palestino, una forma de alzar la «voz» ante la situación que se vive en la región. Sylvanot cierra esta primera parte del álbum, una tormenta en el bosque que cabalga sobre el ritmo de la percusión que nos impulsa a saltar hasta agotarse.
Verba Oblitah supone un cambio respecto a lo que veníamos escuchando. Comienzo solemne, con una voz grave declamando y una gaita oscura y antigua que acompaña el mensaje vocal y le confiere un aura mística y casi onírica. Pero la calma dura poco, ya que con Aurora vuelve el movimiento, aunque en este caso contamos con breves recesos para recuperar el aliento. Florescentia llama la atención por su marcada rítmica ternaria. Destaca también la aparición de un instrumento de cuerda frotada que refuerza la melodía principal y le confiere un color particular a esta pista. También hay que llamar la atención acerca de la forma de esta canción, ya que rompe con la dinámica de continuidad circular del resto de pistas y encontramos hasta un interludio percusión/cuerda. Apem Vidi comienza con el característico sonido del bordón de la gaita y continua con la dinámica iniciada en la canción anterior de acompañar con cuerda la melodía principal.
El enjambre está vivo
Lupanar Apum comienza con un frenético ritmo de percusión y evoluciona hasta crear una vorágine acelerada donde no es opción permanecer impertérrito. Tras el éxtasis desatado, era necesario un nuevo descanso y gracias a Apiare con su ritmo más pausado y reflexivo, podemos recuperar energías para encarar la recta final.
Hive Dance es el tema más interesante a nivel instrumental, ya que escuchamos timbres nuevos que recuerdan a un cuerno de caza , y una gaita más nasal, más «ahogada». El enjambre despierta y debes responder a su llamado. Como su nombre indica, es una canción muy bailable y que sintetiza el folklore de Tabernis: Apicultores medievales. Siguiendo con la temática apícola, continuamos con Meliferum que comienza con un sonoro «latir» cardiaco. Esta gira en torno a un motivo que se repite y va construyendo tensión mediante la adición de capas sonoras, culminando en un clímax catártico que nos lleva de lleno a Calcinae la pista más lenta de la obra, compuesta a una manera más tradicional de la música para gaita y percusión (dos temas contrastantes, utilización de determinados adornos). Apes Saltis pone el broche al LP. Las abejas danzan, el enjambre está vivo y Tabernis ha dejado claro que no son una agrupación al «uso» y que van a dar mucho que hablar en el futuro.
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