(Esto no es una) Crónica de Biffy Clyro

El pasado martes 21 de julio vi por primera vez a Biffy Clyro en directo. Llevaba varios años intentándolo, y por uno u otro motivo no lo había logrado, incluso con entradas compradas. Sin embargo, cuando las primeras notas de The Captain empezaron a sonar en el escenario del Botánico, todo lo demás dejó de importar. Esto no es la crónica de un concierto, por eso no hay fotos. Es la traslación, torpe, subjetiva y por tanto inexacta, de una de las mejores experiencias musicales de mi vida.

Desde Escocia con amor

Biffy Clyro han hecho seis conciertos en España en los primeros siete meses del año, tres de ellos en estos últimos días. Los escoceses adoran España, y diría que los españoles aman a Biffy Clyro de una manera especial y apasionada. Aun con todo, sigo pensando que son una banda terriblemente infravalorada. Tal vez por no tener tanto nombre como otras, o sencillamente, porque su público puede que no sea tan amplio. No es lo que yo vi el martes en las gradas del Botánico. Jóvenes, personas más mayores, padres con sus hijos, españoles, ingleses, muchos escoceses con banderas y camisetas… El ambiente era el ideal para una noche perfecta. Fue mucho más que eso.

Mi historia de amor con Biffy empieza tarde, y tal vez por ello, la entiendo más madura y auténtica que otros flechazos con bandas de las que me pillé antes de cumplir los 20. Eso no le quita un ápice de pasión a mi romance con los escoceses, que en apenas seis años se han convertido, de lejos, en una de mis bandas favoritas. Ya tocaba verles en directo, después de un par de intentos fallidos. Tenía las expectativas altas, y muchas veces eso es terrible a la hora de ir a un concierto. Por suerte, los de Ayrshire no solo cumplieron, sino que elevaron mi felicidad al cielo infinito de Madrid.

Sentado en las gradas, solo (de esas pocas ocasiones en las que no he tenido compañía para ir a ver a algún grupo), temía que aquella situación desvirtuara mi experiencia. Bastó escuchar el primer estribillo para olvidarme de todo y disfrutar. Biffy abrió con The Captain y siguió sin bajar la intensidad con The Golden Rule y Who´s Got a Match?. Cuando tocaron Biblical, una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, yo ya estaba entregadísimo desgañitándome y vibrando como las otras 3.000 almas que abarrotaban el recinto. Poco me importaba lo que pensaran mis vecinos de grada a esas alturas. Yo sentía que estaba viviendo algo único y lo iba a disfrutar al máximo.

Un directo arrollador y emotivo

Tal vez suene osado colocar a Biffy Clyro entre las mejores bandas en vivo del mundo, pero es justo lo que yo pensé durante la hora y media que duró su concierto en Madrid. ¡Qué manera de sonar! Obviamente eso también es mérito de su equipo, faltaría más. Pero es la forma en la que la banda juega con sus canciones, desbrozándolas para imprimirles un chute extra de épica e intensidad sobre el escenario, lo que hace que sean infalibles en directo. Pregunten a quien quieran, cualquiera que haya visto a los escoceses en los últimos tiempos creo que estará de acuerdo conmigo.

El repertorio fue absolutamente perfecto (y siempre sabiendo que no van a tocar todas las que me gustaría porque todavía estarían sobre el escenario). Lo que más me maravilló era la manera de involucrar sus temas nuevos de forma totalmente orgánica con sus grandes clásicos. La gente coreaba igual A Little Love o Goodbye que Black Chandelier o Bubbles. Y los chicos se ganaron al público desde el segundo cero felicitándonos por la segunda estrella. Ayer ellos parecían la España de De La Fuente. Magnéticos, sin fisuras, creando momentos inolvidables a base de magia, fuerza y talento.

La gente aguantó demasiado tiempo sentada en las gradas. Yo me sentía casi como un animal enjaulado, deseando estar de pie, saltar, levantar los brazos y unirme a la euforia colectiva que estaba divisando en el foso. Escuchar a todo el público cantar junto a Simon la emotiva Machines fue una de las experiencias más bonitas que he tenido en un concierto. Al borde de las lágrimas y con la piel de gallina, yo solo quería que aquello no acabase nunca. Pero como dirían aquellos, todo tiene su fin, y mejor que sea con la inolvidable Many of Horror, un tema tan perfecto que solo puede mejorar siendo coreado por miles de gargantas.

¿Qué significa Biffy Clyro?

Cuando buscas el origen del nombre de la banda aparecen diferentes teorías. Una tiene que ver con una broma interna sobre un bolígrafo. También hay quien afirma que es un extraño y complejo conjunto de siglas. ¿Y saben qué? Yo prefiero pensar que Biffy Clyro no significa literalmente nada. Porque así cada uno puede llenar ese nombre, esas diez letras, con su propio significado.

Para mí, Biffy Clyro significa emoción por encima de todo. Fascinación por sus letras, las primeras veces que los escuchaba, y también las últimas, porque no pierden un ápice de su magia. Biffy Clyro es sostén en los malos tiempos, banda sonora de momentos duros y luz entre las tormentas. Es conexión con una tierra que amo de manera totalmente irracional, que es la única forma verdadera en la que se puede amar algo. Biffy Clyro es una de mis bandas favoritas y lo del pasado martes fue una muestra más de que la música no es solo arte o entretenimiento. Es algo tan grande que no cabe en un artículo. Es algo que ni siquiera un idioma tan bonito como el nuestro puede explicar. Por suerte, no hace falta. Es suficiente con sentirla.

Si te ha gustado este artículo, te animamos a revisar la crónica de Wolfmother en Sevilla, así como nuestra opinión del último disco de Muse, The Wow Signal.

4 comentarios en «(Esto no es una) Crónica de Biffy Clyro»

  1. Por fin alguien les dedica un artículo! Los conocí gracias a Muse, ya que fueron sus teloneros allá por el 2009. Deseando repetir la experiencia!

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