Os traemos la crítica de Entre la Niebla de Warcry, nuevo disco con el que la banda asturiana pone fin a cuatro largos años de espera
El regreso de los titanes asturianos
Han tenido que pasar cuatro largos años desde que nos presentaran «Daimon», un tiempo prudencial de silencio que a muchos se les ha hecho eternos.
Pero los asturianos juegan en otra liga. Con «Entre la niebla», su nuevo trabajo de estudio, Warcry vuelven a demostrar que las auténticas leyendas no viven de las rentas ni de utilizar fórmulas gastadas.
Lejos de mirar hacia atrás con una nostalgia perezosa, el quinteto ha creado nueve cortes de heavy metal maduro, afilado y con una pegada que te sacude desde el primer segundo sin contemplaciones.
Galones intactos y una pegada renovada
Hablemos claro: la maquinaria sigue engrasada a la perfección. Con la formación clásica intacta -con Rafa Yugueros a la batería, Roberto García en las cuatro cuerdas, Santi Novoa poniendo toda su magia a los teclados y Pablo García firmando algunos de los solos más brillantes e inspirados de su carrera. Al frente, como indomable capitán de este navío musical, un Víctor García que deja a un lado los agudos imposibles del pasado para buscar la verdad absoluta en cada frase -, el barco navega con firmeza.
El arranque del disco, que no hace prisioneros, viene de la mano de «Basta de Llantos», un puñetazo sonoro muy cañero que pisa el acelerador con riffs afilados para desembocar en un estribillo tremendamente pegadizo y épico.
Esa velocidad noventera de power metal la volvemos a sentir y respirar en «El hombre del espejo», puro músculo metálico con el puño en alto.
Para historia pura, «Gaugamela», un homenaje sonoro a Alejandro Magno donde la batería de Rafa suena demoledora y Víctor se desgarra el alma.
Conclusión de la crítica de Entre la Niebla: Introspección, texturas y el sello de la casa
Este disco sabe respirar y transita con inteligencia por terrenos más atmosféricos. Ahí están adelantos ya bautizados como «Fénix», un medio tiempo con una carga dramática tremenda y un sólo imperial de Pablo, o «Lo Siento», que actúa como nexo natural con su anterior trabajo de estudio.
En la recta final del disco, éste se sumerge en terrenos profundamente personales. «La larga mancha» rompe los esquemas con cambios de ritmo frenéticos y una complejidad instrumental envidiable, dejando patente la madurez compositiva del grupo.
Por su parte, «La Llama» ejerce de balada oficial, acariciada desde el comienzo por los teclados de Novoa antes de estallar en la intensidad vocal de Víctor.
El colofón lo pone «El Pasado», un tema camaleónico que arranca con el minimalismo de lo más íntimo para mutar en una exposición de guiños neoclásicos que te vuela la cabeza.
Warcry lo ha vuelto a hacer. Huyendo de los atajos, cargados de honestidad y firmando un trabajo que los eleva de nuevo al Olimpo de nuestro metal. ¡Disfrutadlo con el volumen al máximo!
Si te ha gustado la crítica de Entre la niebla de Warcry, también te puede interesar:

