La veterana banda Despistaos actuó en las fiestas de Vila-Real dando una auténtica lección de energía, entusiasmo y actitud. Hoy os traemos la crónica de Despistaos.
Vila-Real pausa su verbena para dar apertura al rock
Las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia volvieron a convertir Vila-real en un punto de encuentro para miles de personas y, entre el bullicio propio de unas celebraciones marcadas por la actividad de las peñas y la música en directo, la plaza Mayor se convirtió durante la madrugada del sábado en escenario para una de esas bandas que han conseguido trascender las fronteras del rock nacional. Despistaos llegaban a la ciudad para reencontrarse con un público que, en buena medida, ha crecido acompañado por sus canciones. La cita, organizada y patrocinada por la Junta de Festes, congregó a numerosos vecinos y vecinas en una de las grandes citas musicales de las celebraciones.
El pistoletazo de salida lo dio Sao, una interesante nueva propuesta que mezcla con pulcritud el R&B y el pop. Con un marcado carácter sensitivo y una poesía descarnada y directa, el joven proyecto liderado por Sergio Anglés volvió a demostrar la existencia de un relevo generacional que apuesta por explorar las nuevas coordenadas musicales que certifican una renovación de la escena castellonense. Sus raíces en el rap conviven actualmente con una vertiente más melódica y sentimental, en un equilibrio donde también tienen cabida los ritmos urbanos, las capas vocales y los sintetizadores.
Despistaos convierten las fiestas de Vila-real en un viaje entre la nostalgia y el presente
Hablar de Despistaos es hablar de una historia de resistencia incombustible. Al igual que Pignoise, tal y como podéis leer en nuestra presentación de su próximo lanzamiento, la formación madrileña despuntó por el amparo telegénico de protagonizar la melodía inicial de una serie de moda juvenil. Antes de que Física o química saturara las radios y desbordara las verbenas, la banda había cosechado una trayectoria nada desdeñable. De hecho, el tema que los popularizó no formaba parte de su discografía, sino que se añadió por encargo en un recopilatorio.
Reformulando los códigos del rock urbano con matices más acogedores para el público medio, la banda viró hacia una vertiente más accesible sin desvirtuar su naturaleza. La esencia Despistaos fluye en cada acorde, sílaba y riff desde sus orígenes.
Giras insaciables para conectar con el público
Su actividad más reciente ha estado marcada por el regreso a las salas y por una voluntad evidente de recuperar ese contacto más directo con el público. La gira de Mi Mejor Momento permitió a la banda recorrer nuevamente el circuito de salas y teatros, recuperando una dimensión más cercana después de años de escenarios de mayor formato. Un recorrido que ha desembocado en una nueva etapa discográfica con Un millón de madrugadas, publicado en 2026, y en una nueva gira que combina precisamente ambos mundos: salas, festivales y grandes celebraciones populares. La propia banda presenta actualmente esta etapa bajo el nombre de Un millón de madrugadas Tour 2026-2027.
Y precisamente en este contexto cobra especial significancia su presencia en Vila-real. Estas celebraciones convierten al público en una heterogeneidad que entrelaza fans acérrimos con melómanos curiosos y asistentes aleatorios. Por eso el reto es desafiante: verificar el calado de los nuevos temas y la permanencia imbatible de los clásicos.
La actitud no entiende de edades
Arrancaron con Mi mejor momento, un tema sobre el que fijaron la gira anterior y que obedece a una auténtica declaración de intenciones. Regresión a lo urbano, la rudeza y el riff directo. Un arranque que presagió la energía de los madrileños. Continuamos con Desde que nos estamos dejando, con ese inicio suave que sirve de puente al riff melódico. Un tema perteneciente al disco Cuando empieza lo mejor, un CD que en lo personal considero el punto álgido de su trayectoria y sobre el que han sabido construir una identidad. El álbum, publicado en 2010, supuso además una evolución dentro de su sonido sin abandonar sus raíces.
Seguimos retrocediendo décadas con Casi siempre casi nada, Dibujando primaveras y Lo que hemos vivido. Un claro homenaje a sus raíces donde el público se desvivía en una explosión nostálgica. Los pulsos se intensificaron con Resucito y Las de perder, dos temas que representan la bravura original de la banda en una dualidad temporal donde lo viejo inspira a lo nuevo. La tríada la acompaña Estrella, un tema coreado por todos los asistentes el cual representa ese punto intermedio de su tradición musical donde empezaron a acercarse a un público mayoritario.
El repertorio continuó con una intermitencia entre lo clásico y lo nuevo, donde no faltó el perfil más emotivo de la banda en temas como Por volver a verte o Y mírame. Una vertiente acústica donde Dani transmitió ternura y vocación poética.
La frenética entrada de Caricias en tu espalda, con coqueteo ska, volteó la tesitura hacia pulsiones más dinámicas. Un estribillo pegadizo que motivó a los asistentes, quienes se atrevieron hasta con algún pogo. Mi accidente preferido y Cada dos minutos, con la tácita presencia inmortal de Rulo y Kutxi, acabaron de levantar el furor en la audiencia. Gracias culminó su ademán de despedida a un público realmente agradecido. Aprovecho para agradecer a Sandra, Silvia, Víctor y compañía que compartieron conmigo aquel momento especial.
La tríada de vises llegó con la ya consolidada Nunca la primera, perteneciente a su último plástico y que representa un mensaje de autocuidado que deberíamos interiorizar. Estoy aquí puenteó hasta Física o química, su tema insigne que se descargó con una explosión de confeti y una exaltación emocional unánime.
Una actitud de hierro envidiable para muchos grupos jóvenes, optimismo y un setlist impecable delinearon la vocación de resistencia de Despistaos. No necesitaron renunciar a su pasado para reivindicar su presente. Y quizá esa sea una de las mejores formas de medir la vigencia de una banda: comprobar que sus canciones antiguas siguen funcionando, pero que todavía existe curiosidad por descubrir qué tiene que decir después.
No fallaremos a vuestra cita en salas.
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