No siempre se da la circunstancia de que uno escuche un single de una banda que desconocía y se quede con ganas de descubrir más sobre ellos. Cuando eso ocurre, me gusta reconocer el mérito y profundizar escuchando y reseñando el disco completo. Eso es lo que me ocurrió con Hijos del Tercer Acorde, una banda de folk rock de Valladolid. Recuerdo ese momento tomando una cerveza fría en casa para sobrellevar el calor del verano madrileño mientras me puse el su nuevo videoclip. Y ahí ocurrió. No, el folk rock no es mi estilo favorito, pero esta banda tenía algo especial. Y aquí estoy hoy, unas semanas después, con la reseña de todo al 3, el último disco que lanzó la banda en 2024.
¿Y qué es eso especial que percibí con tan solo un tema? Sencillo de explicar, pero difícil de lograr. Y es que el grupo no «solo» ofrece buena música, si no que se ve que se dejan la piel por lograr transmitir algo más. Y se percibe con la estética steam punk y en las letras. Como si fueran más allá de la música para crear algo casi teatral en el buen sentido de la palabra.
Impresiones del disco tema a tema
Todo al 3 comienza con la canción homónima, que es precisamente la del videoclip reciente que comentaba en la introducción. Como el artículo está enlazado no me extenderé más allá de decir que es un excelente arranque con el que la banda nos introduce en su mezcla de estilos y de guitarras eléctricas con instrumentos tradicionales (¡No os perdáis el solo!).
De aquí pasamos a la hija del Diablo. Un tema que arranca con percusión y violín, transportándonos al ambiente festivo de una taberna en sus primeros compases, hasta que entran las guitarras eléctricas con un riff de acompañamiento y la voz. La canción nos habla del pacto de unión entre el protagonista y la hija del diablo, sellando así la llegada de un nuevo diablo y un nuevo reinado del mal. De alguna forma habla de la unión de voluntades no como amor romántico, si no como pacto y cuestión de elección y destino ineludible, algo que casa con el arcano VI del Tarot que podemos ver en el libreto. Musicalmente, además del ambiente, destacaría el solo pentatónico de guitarra eléctrica cargado de melodía y feeling.
Como tercer tema, tenemos pan y tierra. En esta canción colaboran Galen Fraser y María San Miguel. Estamos ante la que hasta el momento es la canción más pausada de las tres. Pero a veces poco es mucho. Guitarra acústica, ¿laúd? e instrumentos de viento son más que suficientes para aportar ritmo y melodía a la esencia de esta canción. Pan y tierra nos recuerda la naturaleza transgresiva y de protesta del rock en sus letras, denunciando que los excesos del capitalismo y de cómo los poderosos nos compran y nos engañan moldeando la realidad a su antojo. Todo un himno que no os debéis perder.
Pasamos a monedas de azufre, un tema que arranca potente con el riff de guitarra y el violín para que luego se sume la batería. Destila un rollo rockero y bluesero que enamora desde el principio. Se trata de un tema letrísticamente oscuro, que habla de cómo alguien puede «despertar» pero para sumirse en su propia oscuridad y ser un demonio más, y también habla de que las lealtades se pueden comprar. En general creo que la canción funciona muy bien, y en la voz hay momentos que me recuerda ligeramente al estilo de Lujuria.
Tras esta llega maestros del ruido, tema introducido con unos teclados lúgubres, una voz cantando oh, oh, oh a modo de lamento y un instrumento de cuerda ejecutando un trémolo. Y es entonces cuando se une la voz con letra y la guitarra eléctrica. Este tema es el más oscuro y pesado a nivel instrumental y vocal, y el resultado convence. Letrísticamente, habla de la rabia como motor del conflicto y de cómo la élite medra con ese sufrimiento ajeno y esa división.
Seguimos con la reseña de Todo al 3 hablando de la siguiente canción, cóctel tradicional, que arranca con violín y flauta, cambiando de registro para volver al ambiente alegre y festivo. Se trata de un tema con estribillo pegadizo dedicado a la cerveza y a otras bebidas (incluye brindis en ruso¡). Muy divertida y bailable, incluso mezclando la música tradicional con toques de ska. Temazo para salir de fiesta con los colegas y tomarse unos tragos hasta que el cuerpo aguante como dirían los Mägo.
A continuación llega otro de los temas más pegadizos del disco, Lolita Traición, en la que colabora Björn «Bellows» Malmros. Comienza con unos rasgueos de acordes en guitarra acústica, la voz principal y el coro, haciéndonos creer que podríamos estar ante un tema tranquilo para sacarnos del error en dos o tres segundos, repartiendo caña y haciendo gala de una letra canallesca dedicada a la noche, a lo marginal y al amor desmedido que pone a una parte por encima de la otra, además del consuelo que a veces puede proporcionar el sufrimiento compartido.
Nos vamos acercando al fin de la reseña de Todo al 3. El disco va llegando a su conclusión de la mano de una hermosa redención. Quizás musicalmente es el tema de Todo al 3 que menos me convence por su simplicidad de quintas en guitarra eléctrica y los instrumentos de cuerda aportando el toque folkie. Ojo, el tema no está mal, especialmente en su interludio más tranquilo y con un registro vocal más delicado, pero no me ha llenado tanto como los anteriores. Eso sí, la letra también tiene su enjundia. Aquí nos encontramos ante la típica estructura del viaje del héroe, o más bien del bandido en este caso, quien, tras mil batallas y cansado del peso de las derrotas y el fracaso, siente anhelo de escapar o de trascender hasta que por fin sanan los errores del pasado y sanan las cicatrices, logrando esa hermosa redención.
Y para poner el broche de oro, el disco cierra con bailando en el fin del mundo, tema en el que colabora Peib Marinas. Al igual que el caso anterior, estamos ante un tema musicalmente sencillo, pero muy eficaz y que me engancha más que el anterior. Y la letra aporta el broche perfecto con ese diálogo entre las dos visiones, la institucional que nos vende unas falsas paz, justicia y democracia y nos culpa a los individuos de la miseria y del hambre, y la contrapartida de ese falso dogma , llamándonos a la destrucción y a la purga del dolor para que ese sufrimiento se convierta en emancipación.
Conclusiones de la reseña de Todo al 3
Ya lo dije al comienzo. Tengo predilección por otros estilos más metaleros, pero también disfruto del folk rock y me parece que todo al 3 es un trabajo impecable. Tiene todos los ingredientes para que, si os gusta el estilo, se convierta en una de vuestras play list de referencia durante mucho tiempo. La contundencia del rock mezclada con instrumentos tradicionales. Buenas letras cargadas de denuncia social bajo metáforas y su propio lore, momentos de tranquilidad y momentos que dan ganas de fiesta, una buena producción… Poco más se puede pedir.
Desde aquí solo puedo felicitar a la banda por su trabajo y reconocer que han ganado un seguidor que ya está deseando tener noticias de su próximo disco. Y a vosotros, simplemente animaros a darle una oportunidad a Hijos del Tercer Acorde. Con trabajos así, uno tiene claro que el futuro del folk y el rock nacional está en buenas manos, y que hay bandas más allá de las más conocidas en este estilo que merecen llegar lejos.
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