La banda noruega de black metal sinfónico Dimmu Borgir acaba de lanzar su nuevo disco de estudio, ocho años después del anterior trabajo Eonian. Entre medias hemos tenido remasterizaciones, discos de versiones y directos, pero los noruegos ahora nos ofrecen música totalmente nueva. Y como siempre, la lupa del mundo entero está puesta en este nuevo material. ¿Estará a la altura? ¿Recuperará la magia de la primera etapa de la banda? Aquí te dejamos con nuestra reseña de Gran Serpent Rising de Dimmu Borgir
Así suena Grand Serpent Rising de Dimmu Borgir
El disco abre con una oscura intro titulada Tridentium, que sirve para meternos en ambiente. Ascent comienza con un brutal blastbeat que nos mete de lleno en la acción. Sin embargo, la canción se ralentiza en cuanto a su ritmo conforme avanza, cambiando de tempo en varias ocasiones. El inicio de As Seen The Unseen se acerca bastante al doom, con un siniestro arpegio de guitarra. La canción se vuelve más agresiva, pero ni siquiera llegando al estribillo logra elevarse como debería. Tenemos muchos de los recursos habituales de Dimmu, pero es como si no encajasen del todo, como si más que una canción fuese un amalgama de partes deslabazadas.
The Qryptfarer recuerda en su inicio a la anterior, con unos muy buenos fills de batería. Su estribillo es más interesante, pero sin llegar a los puntos de brillantez de otros temas clásicos de la banda. Ulvgeld & Blodsodel bien podría estar incluida en la banda sonora de cualquier película de terror o fantasía oscura. Su extenso inicio instrumental da paso a un riff machacón y épico, que por momentos se acerca más al viking que al black metal. Supongo que el hecho de estar cantada en noruego también ayuda. Es curioso como, siendo un tema que se aparte de su estilo dominante, resulta uno de los más estimulantes de lo que llevamos de disco.
Repository of Divine Transmutation tiene un título tan curioso como insulso es su desarrollo. Por desgracia, parece un refrito de un refrito de alguno de los temas más populares del grupo. Y vamos ya por el sexto tema, así que esto empieza a no ser casualidad…
La indolencia del fatuo artificio
Ya que nos ponemos creativos (aunque sea solo en los títulos), espero que los lectores me permitan la pequeña licencia en el encabezado de esta sección. Y es que Slik Minnes en Alkymist tiene potencial para convertirse en algo muy chulo, pero se queda en puro artificio. Muchos detalles por aquí, algún que otro arreglo interesante por allá… Pero nada engancha, nada te coge del pecho y tira de ti, a pesar de la pretendida épica del tema. Y con Phantom of the Nemesis pasa un poco igual. Tiene un buen inicio, pero no termina de estallar.
The Exonerated nos da en toda la cara desde el segundo uno, y nos devuelve cierta esperanza. Y sí, tiene cosas interesantes, pero en este disco es fácil destacar. Sin embargo, está lejos de ese nivel que la gente espera. Incluso en las orquestaciones, que son más ambientales, menos recargadas, más planas. Habrá quien prefiera este estilo, y no digo que sea algo malo per se, pero como en muchos otros aspectos, creo que aquí también se quedan a medias. Incluso en la parte final, donde toman más protagonismo, noto que les falta algo.
Recognizant nos devuelve a la cruda oscuridad, para pasar por ella sin pena ni gloria. Destaca, eso sí, la impoluta producción del álbum, a un nivel espectacular. Como decía más arriba, puro artificio, pero muy bien producido. En At The Precipice of Converge nos encontramos con un riff algo diferente, en tonos más «árabes», y aquí, por fin, la banda parece desatarse un poco, especialmente Shagrath a las voces. El solo del final también es una bendita locura. Tal vez si hubieran optado más por este camino…
Conclusiones de la reseña de Grand Serpent Rising
La sugerente introducción de Shadows of a Thousand Percepcions nos lanza hacia un tema que, nuevamente, desaprovecha desde mi punto de vista su gran potencial. Partes que frenan el impulso natural del tema, otras que simplemente no dicen nada… Es como un pastiche de ideas, y no especialmente brillantes. El broche lo pone la instrumental Gjǫll, que tampoco es especialmente llamativa más allá de su pretendida melancolía épica. A estas alturas, creo que tampoco podíamos pedir nada más…
No quiero parecer un hater de la banda ni mucho menos, porque de hecho me encantan, y verlos en directo en el Leyendas de hace dos años fue un sueño cumplido para mí. Pero siendo objetivo, creo que Grand Serpent Rising es un disco flojo, cuando no mediocre (aunque ese apelativo tal vez le siente mejor a Eonian). Por diferentes circunstancias, Dimmu Borgir ha tardado ocho años en lanzar estas nuevas canciones. Ocho larguísimos años. Una espera que, escuchando estos temas, no vale la pena, al menos para este que escribe. Tal vez a la siguiente.
Si te ha gustado esta reseña puedes echarle un vistazo a nuestra noticia sobre el show de Legado de una Tragedia que tendrá en lugar en Madrid a inicios de 2027, y conocer también los detalles de nuestra entrevista a los castellonenses Annacrusa, una de las bandas más sorprendentes del emergente rock patrio. Si preferís contenido en vídeo, os dejamos la entrevista a Oniria en nuestro canal.

