Hay músicos que no necesitan presentación. Una extravagancia, un apellido, un riff, y todo el peso de una época acaba por envolver nuestros oídos bajo un solo símbolo. Sin embargo, músicos como Terry Reid, el gran olvidado, son renegados por una mala estrella y forzados a responder sobre arrepentimientos y errores. Más de un año después de su muerte, su voz y talento se reivindican en este homenaje a Terry Reid, a su lirismo y profundidad.
En este Homenaje a Terry Reid, te cuento todo sobre sus influencias
Reid, que formó su primer grupo a los trece años (The Redbeats), bebía de las influencias del jazz, del R&B y del soul. Además, su música estuvo marcada por el folk búlgaro, una gran fuente de inspiración para artistas como George Harrison o Kate Bush. Canciones como la cósmica ‘Izlel e Delyu Haydutin’ por Valya Balkanska o ‘Prituri Se Planinata’ de Stefka Sabotinova ofrecieron al rock británico unos sonidos penetrantes y una especial forma de cantar.
Los cantos búlgaros, pensados para recorrer grandes distancias en valles y campos, y conservado como un arte ancestral, se mezclan con el blues y la emergente escena del folk psicodélico inglés para crear una mezcla que Terry Reid explotó al máximo.
Apodado ‘Superlungs’ (Súper-pulmones), quizás a raíz de su canción ‘Superlungs My Supergirl’, Reid manejaba los vibratos, los planeos y la intensidad con maestría. En su álbum de 1973 River, se aprecian además influencias latinoamericanas, en especial de artistas brasileños como Gilberto Gil, creando un trabajo jazzístico con toques de soul-funk, americana, y ritmos latinos. Su canción ‘Dean’ combina varios de estos elementos.
‘Solo hay tres cosas pasando en Inglaterra, The Beatles, The Rolling Stone, y Terry Reid’
Aretha Franklin
Terry Reid, Led Zeppelin y Deep Purple
La historia de Reid se recuerda principalmente por haber perdido la oportunidad de formar parte de Yardbirds, después conocida como Led Zeppelin, o de rechazar la oferta de Ritchie Blackmore para cantar con Deep Purple (que Reid llegó a calificar como ‘demasiado metal’). Sin embargo, Reid continuó su carrera abriendo para grupos de la talla de los Rolling Stones, Cream, Jethro Tull o Fleetwood Mac.
Tras una disputa legal con su productor Mickie Most, bajo la cual le estaba prohibido grabar música, Reid se volvió un músico ambulante hasta el estreno de River. Fue en 1976 cuando Reid estrenó Seed of Memory, un álbum personalísimo, melancólico y etéreo. Canciones como ‘Seed of Memory’ o ‘To Be Treated Rite’ influyeron a músicos como Chris Cornell (que creó una versión de esta última), o a raperos como Dr. Dre.
Artista de artistas
Reid, artista de artistas, no llegó a tener la fama que muchos pronosticaban. Fue un talento crudo, indomable, siendo fiel a sus propios desvelos artísticos hasta el final de su vida. A pesar de ello, o quizás, gracias a ello, su obra es el principal reflejo de los cambios musicales de los 60 y 70, de una búsqueda espiritual y artística, de un desencanto general.
La resonancia de su voz permea por entre las cuerdas acústicas, por cada nota quebrada en lamentos desgarradores y ritmos fracturados. Todo un legado que merece alzarse como esencia de la pléyade musical de su época.
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