Reseña de A thousand little deaths de Blackbriar

Blackbriar thousand deaths

Dos años después del gran A dark euphony, la banda de metal sinfónico neerlandesa Blackbriar vuelve al ruedo con un nuevo disco de estudio. Sin más dilación, esta es nuestra reseña de A thousand little deaths de blackbriar.

Mil pequeñas muertes

Blackbriar es uno de los grupos que mas destaca en la escena del metal sinfónico actual. Desde su formación en la ciudad neerlandesa de Assen en 2012, han recorrido Europa y Norteamérica junto a bandas de la talla de Epica, Kamelot o Battle Beast, y han publicado dos grandes discos: The cause of shipwreck (2021) y A dark euphony (2023), además de varios EP. Su estilo musical es un metal sinfónico con fuertes influencias góticas.

Reseña de A thousand little deaths
De izquierda a derecha: Robin Koezen, Bart Winters (guitarras), Zora Cock (voz), René Boxem (batería), Siebe Sol (bajo) y Ruben Wijga (teclados)

Tras su gira europea junto a los ya mencionados Kamelot, Blackbriar nos presentan su nueva obra de estudio: A thousand little deaths. ¿Llegará al nivel de su predecesor? Solo hay una forma de saberlo.

Así suena A thousand little deaths de Blackbriar

Según le doy al play me reciben los teclados de Bluebeard’s chamber. Inspirada en el macabro cuento del mismo nombre, es un corte 100% Blackbriar con la voz de Zora especialmente hechizante en las estrofas y un estribillo inolvidable. De lo mejorcito que han sacado. Siguen con The hermit and the lover, con una batería más acelerada y una orquesta mas prominente, que contrasta con las potentes guitarras, sobre todo en el breakdown.

The fossilized widow fue uno de los singles, y con razón. Es una canción oscura e intensa que nos cuenta la historia de como una viuda pierde la cabeza tras la perdida de su marido. Pelos de punta. La locura es también un tema central en My lonely crusade, ya que la protagonista de esta historia no es otra que Juana la Loca. La letra sigue la narrativa de que su locura no era más que propaganda para alejarla del poder político, por lo que la canción tiene un extra de intensidad en las voces, orquestaciones y guitarras. Floriography fue el primer adelanto del disco. Se trata de una canción con cierto aura de misterio, con unas guitarras potentes que contrastan con la delicada voz de Zora.

El disco sigue con The catastrophe that is us. Si bien no es mala canción, es con diferencia la que menos me ha gustado. Por suerte, la siguiente A Last sigh of bliss vuelve a subir el nivel. Es una canción más guitarrera, aunque también tiene uno de los estribillos mas delicados del disco. Green light across the bay se presenta hipnótica, con un estribillo de los que se te quedan grabados en la mente. La siguiente en sonar es I buried us, una suerte de balada que ya analizamos cuando salió. Terminamos por todo lo alto con harpy, una canción con marcada influencia folk que también analizamos en su momento.

Conclusión de la reseña de A thousand little deaths

Tras haber escuchado el disco mas veces de las que se contar, puedo responder a la pregunta inicial: No solo han llegado al nivel del anterior, lo han superado. Tomando A dark euphony de base, Blackbriar han construido un disco que, si bien va a lo seguro, lo hace con una calidad que lo mantiene fresco. Estoy seguro de que además funcionará a la perfección de cara a los directos, así que espero que se dejen caer por alguno de los festivales veraniegos.


¡Muchas gracias a todos por leer! Si os ha gustado nuestra reseña de A thousand little deaths de Blackbriar, os recomiendo echarle un ojo a nuestras reseñas de los últimos discos de Arch Enemy y Eluveitie o nuestra entrevista en vídeo a la banda de rock vasca No Quiero.

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