Os hablamos del último adelanto del disco homónimo de Tregua. Sin dejar de ser de Tregua nos muestra que, mientras unas bandas precisan reinventarse cada dos años para tapar su falta de sustancia, después están las que se agarran su bandera, aprietan los dientes y muestran que la auténtica evolución consiste en ser más fieles que nunca a uno mismo.
Eso es exactamente lo que firman los gallegos Tregua con «Sin dejar de ser», el tema que da título a su próximo disco de estudio. Un trabajo muy esperado que verá la luz en noviembre.
Tras causar un gran revuelo con la pegada introspectiva de «Ruido» y abrirse en canal para mostrarnos su versión más íntima de «A las puertas de la ruina», Mario García y los suyos vuelven a los mandos en los estudios Sonido XXI bajo la mano certera de Javi Sanmartín.
El resultado no es sólo una canción sólida y contundente; es de facto la columna vertebral y piedra angular de esta nueva etapa.

Músculo orgánico y verdades de a pie
Desde la primera entrada de la batería y las primeras notas de las guitarras, «Sin dejar de ser» evoca a local de ensayo, a asfalto acumulado en las botas y a noche de concierto para el recuerdo.
La producción huye de lo artificial, del abuso de los digital, buscando esa pegada orgánica tan característica del rock estatal de antaño: base rítmica rocosa, riff melódico bien asentado y la voz tan característica de Mario que no necesita impostar nada, porque transmite verdad desde el primer compás.
En lo puramente musical, uno de los grandes aciertos del tema es el fraseo sincopado de Mario, a través del cual dota a la composición de una tensión magnética.
Lejos de acomodarse en el pisotón plano del cuatro por cuatro más previsible, la batería y el bajo juegan a desplazar acentos a contratiempo, dándole una cadencia viva que hace respirar al riff, de forma que la voz apoya cada frase sobre el aire.
«Sin dejar de ser» tiene ese vaivén con groove y sabor a vieja escuela, que no se limita a empujar el tema con soltura, sino que te engancha en un balanceo del que apenas logras darte cuenta.
Líricamente, los coruñeses convierten la canción en un manifiesto vital sobre el paso del tiempo, las cicatrices acumuladas en ese camino que es la vida y el precio a pagar por mantenerse firme cuando los vientos soplan en contra.
En un panorama musical plagado de modas de usar y tirar, la letra es un auténtico alegato al valor de no venderse por un aplauso fácil o una buena crítica, propugnando la importancia de seguir mirando al frente sin perder tu propia esencia, eso que te convierte en único y original.

Sin dejar de ser de Tregua, el eslabón definitivo hacia el nuevo álbum
Si algo podemos afirmar de forma categórica después de escuchar «Sin dejar de ser», es que el relevo generacional del rock urbano estatal no es una promesa de futuro, sino una realidad que se puede palpar de forma tangible en el presente.
Tregua demuestra la madurez de una banda que ha compartido escenario y complicidad con gente tan gigante como Kutxi Romero, o Rulo, pero que ya no necesita mirar a espejos ajenos para tomar conciencia de su verdadera identidad.
«Sin dejar de ser» no engaña a nadie: es rock en estado puro, directo a las entrañas, melódico en el estribillo pero con el colmillo afilado en la distorsión y esa cadencia rítmica que la eleva.
Es el aperitivo ideal para un disco que promete ser una de las referencias indispensables del rock español de este año.
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