Esta reseña de Violent Nature no es una reseña de un disco cualquiera: es un punto de inflexión en la historia de I Prevail. Este cuarto álbum de estudio los muestra afinando su propuesta, con menos adornos electrónicos, coros enormes y rupturas que golpean directo. Pero lo más importante es que marca el inicio de una nueva etapa. Durante años, el sello de la banda fue ese ataque vocal dual entre Brian Burkheiser (voz limpia) y Eric Vanlerberghe (gutural). Sin embargo, en mayo anunciaron la salida de Brian, dejando a Eric como único vocalista principal. En este disco, él asume ambos estilos y consigue que funcione.
Para situaros mejor, I Prevail se formó en Southfield, Michigan, en 2013, y desde entonces se ha hecho un nombre dentro del metalcore moderno gracias a su mezcla de agresividad y melodía. Hoy la banda está compuesta por Eric Vanlerberghe como vocalista principal tras la salida de Brian Burkheiser, junto a Steve Menoian (guitarra), Dylan Bowman (guitarra rítmica), Gabe Helguera (batería) y Jon Eberhard (bajo y producción).
Las diez canciones que forman el álbum son más oscuras, más intensas y, por momentos, incluso más vulnerables, pero con un sonido que se siente crudo gracias a la producción directa y minimalista de Jon. Aun así, no todo brilla por igual: el tema principal busca la pesadez por encima de la identidad, Rain levanta con melodías pegajosas pero cae en letras demasiado clichés, y Into Hell se disfruta como un himno, aunque peca de autoindulgente.
Lo que sí se mantiene intacto (e incluso diría que incluso mejor que nunca) es la voz de Eric. Sus registros limpios tienen esa calidez poderosa que contrasta con unos guturales más feroces que en cualquier otro trabajo de la banda. Y cuando toca momentos más suaves, sorprende con una emoción desnuda que conecta de lleno con la vulnerabilidad de las letras.
Donde realmente Violent Nature alcanza su mejor versión es en las piezas más agresivas y dinámicas como NWO, Stay Away y God. Ahí es donde aparecen los riffs afilados, los rugidos amenazantes y esa energía frenética que cambia a cada instante. Por el contrario, los cortes excesivamente sensibles como Pray, Annihilate Me o Crimson & Clover se sienten más genéricos, como si la intensidad bajara de golpe.
Aún así hay una sensación de que I Prevail, pese a su demostrada capacidad para innovar, se contuvo a la hora de arriesgar más. Eso deja algunos momentos que se sienten como simple relleno genérico en lugar de composiciones realmente memorables.
Pero en definitiva, Violent Nature demuestra que I Prevail ha dado su paso más grande hasta ahora. Es un disco pesado, melódico, diverso y rebosa pasión, donde cada canción aporta algo al conjunto. Pese a la salida de Brian, la banda no solo sobrevive: demuestra que está más viva y sólida que nunca.
Os dejo las canciones para que lo disfrutéis.
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